Tombuctú, la ciudad de los 333 santos


Tombuctú o Timbuctú es una mítica ciudad cercana al río Níger en la República de Mali.

Estuvo durante siglos vedada a la visita de personas no islámicas. El primer europeo en entrar en Tombuctú fue el explorador escocés Alexander Gordon Laing (1793-1826), que salió de Trípoli en febrero de 1825 con la intención de estudiar la cuenca del río Niger. Llegó a Tombuctú en agosto de 1826 y fue obligado a marchar pocas semanas después, aunque no llegó muy lejos, pues fue asesinado en el desierto.

Poco después, en 1827, visitaría la ciudad el francés René Caillié, que llegó navegando por el río Níger disfrazado de musulmán, y tuvo la suerte de volver para contarlo.

Tombuctú era el punto de entrada al desierto del Sahara y de reunión de los camelleros Tuareg, quienes la fundaron en el año 1100, durante la dinastía Mandinga.


"El oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios sólo se encuentran en Tombuctú.", decía un antiguo proverbio, en alusión a la principal actividad de la región, el comercio. Los camelleros traían desde el Mediterráneo la sal y la intercambiaban por oro, frutas y pescado con las tribus negras que poseían dichos bienes en abundancia.

Durante el siglo XIV se construyó la muralla actual y la primera mezquita. Tuvo su mayor esplendor durante el reinado de los Askia (1493-1591), con más de 100.000 habitantes de diversas etnias: bereberes, árabes, mauritanos, bambas y tuareg. Los habitantes estaban organizados en barriadas, donde se agrupaban, pero manteniendo activa la ciudad mediante el comercio.

En 1591, tropas mandadas por el sultán de Marruecos conquistaron la ciudad y otras poblaciones de la zona. La expedición estaba formada en gran medida por moriscos, al mando de los cuales se encontraba un morisco castellano conocido como el Pachá Joder, a causa de una expresión que debía de ser habitual en él. La mayor parte de estos soldados se quedaron en Tombuctú y se fundieron con la población local. El dominio marroquí duró casi cien años, al cabo de los cuales los sultanes perdieron interés por la ciudad dado que no habían llegado a controlar las minas de oro y que resultaba demasiado caro mantener el poder nominal sobre la misma y sobre la región en general.


La procedencia del oro con el que comerciaban las tribus negras era desconocida, y sumado al hecho que no se permitía la entrada a los no musulmanes, originó las más diversas historias sobre la ciudad.

Pero Tombuctú también fue famosa por su cultura, convirtiéndose en un centro de estudios islámicos, gracias a las diversas facultades de su Universidad. Cuando la prohibición a los no musulmanes fue levantada, durante la época francesa, llegaron a su Universidad letrados y científicos de distintos lugares, españoles, egipcios, persas y de todo el Magreb.

En 1893 la ciudad cae bajo la dominación colonial francesa, no sin la resistencia de los Tuareg, que sufrieron grandes bajas. La ocupación francesa se mantuvo hasta 1960, momento de la independencia del Sudán francés, cuando tomó el nombre de Malí.

La mayor parte del área de la ciudad esta dedicada a mercados y espacios públicos. Sus calles son de arena, estrechas y sinuosas.


Uno de los lugares más atrayentes para el visitante es su muralla, de unos 5 km, pero también la Mezquita Djigareiber (la grande), construida en 1325 por el arquitecto granadino Ishaq es-Saheli, a petición del emperador Kankan Moussa. Esta es la única mezquita a la que pueden acceder los visitantes no musulmanes.

También es apreciable la belleza de la Mezquita Sankore, convertida en universidad islámica; el Palacio Buctú y la Mezquita Sidi Yahia, recuerdos de la edad de oro de esta ciudad.

A fines de septiembre de 2003, se terminó la construcción de la Biblioteca Andalusí de Tombuctú, donde se albergarán más de 3000 volúmenes con manuscritos de tan rica cultura, pertenecientes en su mayoría a los siglos XV y XVI.

La desertificación y la acumulación de arena traída por el viento seco "harmattan", destruyó la vegetación, el abastecimiento de agua y muchas estructuras históricas de la ciudad.

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