Montserrat .... Y sus cuevas ...


Montserrat, la montaña sagrada de Cataluña, está agujereada por decenas de cuevas. Entre estas destacan las del Salnitre, marcadas por su historia. Fueron refugio para el hombre del Neolítico y para los guerrilleros del siglo XIX. También fueron fuente de inspiración para Antoni Gaudí, enamorado de la belleza de sus formaciones geológicas.

Todo lo relacionado con el macizo de Montserrat tiene un halo mágico y singular, y las Cuevas del Salnitre no son menos. Para empezar, las huellas de asentamientos humanos encontrados en su interior hacen referencia al Neolítico y a la Edad del Bronce. Estas cuevas fueron un refugio natural para los primitivos pobladores de la zona, que las usaron además como lugar de enterramientos e inhumaciones.



Posteriormente, fueron explotadas para extraer el salnitre (salitre), uno de los elementos básicos para elaborar la pólvora. Durante la Guerra de la Independencia, se escondió en ellas el guerrillero Mansuet, un herrero de Collbató que dirigió la resistencia frente a los ejércitos de Napoleón. También han sido admiradas por visitantes ilustres, como Santiago Rusiñol, Jacint Verdaguer y Antoni Gaudí. El genial arquitecto se inspiró de las formas de la Cueva de la Catedral para su propia obra maestra, la Sagrada Familia.

La entrada a las cuevas está situada a un kilómetro de Collbató, a los pies de Montserrat. El visitante recorre algo más de 500 metros, perfectamente señalizados e iluminados, que son suficientes para admirar la belleza de las estalactitas y estalagmitas, los conglomerados calcáreos formados por la acción del agua de lluvia. Las salas se suceden con nombres evocadores, como la Cueva de la Catedral, la más grande y espléndida, la Boca del Infierno o el Pou del Diable (el pozo del diablo), con una profundidad de 16 metros.


Sala de la Catedral

Con unos 60 metros de largo y hasta 35 metros de altura es la sala mayor de la cueva. Su nombre se debe a que antiguamente se había dicho que en su interior cabría la Catedral de Barcelona. En verano se realizan conciertos de música. Grandes bloques de piedra desprendidos conforman el suelo.


Pou del Diable (Pozo del Diablo)

De 16 metros de profundidad y muy estrecho, es el único camino disponible para adentrarse en el interior de la cueva. Actualmente 66 escalones facilitan el descenso e inician el recorrido por el resto de salas y pasadizos naturales.



Una vez pasada la «cueva de los murciélagos» se alcanza una de las cavidades más bellas, la que popularmente se conoce como la «cueva del cambril». Al lado de ésta se encuentra la «cueva del elefante» y a través de «la boca del infierno» se pasa por un conjunto conocido como «los huevos fritos» (nombre popularmente dado por su semejanza) hasta llegar a una galería. A continuación se cruza por la «sala de la virgen», la «sala de los elefantes» y la «sala de las barricadas», hasta llegar al «pabellón de la virgen», a unos 20 metros de profundidad respecto al nivel de la entrada de la cueva.

Para saber más sobre el Monasterio de Montserrat ... Monasterio de Montserrat

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