Masada, la Fortaleza



Masada es una montaña aislada que se encuentra en los bordes orientales del desierto de Judea cerca del Mar Muerto, a una altura de 440 metros sobre su nivel (50 metros sobre el nivel del Mar Mediterráneo). La meseta tiene una longitud de 600 metros y un ancho de 300 metros. 


  • Un poco de historia ...
El rey Herodes, que reinó entre los años 40-4 a.C., eligió a Masada como refugio contra sus enemigos.

Después de la trágica muerte de los defensores de Masada, la fortaleza cayó en manos de los romanos, quienes continuaron viviendo en el lugar hasta el siglo 5-6 d.C., cuando se establecieron en el lugar monjes cristianos.

La única fuente escrita sobre Masada aparece en "La Guerra de los Judíos" de Flavio Josefo. De acuerdo con Flavio Josefo, Herodes el Grande construyó la fortaleza de Masada entre los años 37 y 31 a. C. Herodes, el gran constructor, "equipó esta fortaleza como un refugio para sí mismo". Incluía una muralla de casamatas alrededor de la meseta, almacenes, grandes cisternas que se llenaban ingeniosamente con agua de lluvia, cuarteles, palacios y una armería.

Años después de la muerte de Herodes, al comienzo de la primera revuelta judía contra los romanos en el año 66 d. C., un grupo de judíos rebeldes dominó a la guarnición romana de Masada. Después de la caída de Jerusalén y la destrucción del templo (70 d. C.) se unieron a ellos celotes y sus familias que habían huido de Jerusalén. Con Masada como base, hostigaron a los romanos durante dos años. Entonces, en el año 73 d. C., el gobernador romano Flavio Silva marchó contra Masada con la Décima Legión, unidades auxiliares y miles de prisioneros de guerra judíos.

Los romanos establecieron campamentos en la base de Masada, impusieron un asedio a la fortaleza y construyeron un muro de circunvalación. Luego construyeron una rampa de miles de toneladas de piedras y tierra en el acceso occidental de la fortaleza, y en la primavera del año 74 d. C. hicieron subir un ariete por la rampa y batieron las murallas de la fortaleza.

Flavio Josefo relata dramáticamente la historia que le contaron dos mujeres sobrevivientes. Los defensores (casi mil hombres, mujeres y niños) dirigidos por Eleazar ben Yair, decidieron incendiar la fortaleza y morir por sus propias manos, en vez de ser capturados con vida. "Y halláronse (los romanos) con una multitud muerta, pero no pudieron regocijarse en este hecho, a pesar de que los sin vida eran sus enemigos. No pudieron menos que admirarse ante el coraje de su resolución y la firmeza de su desdén por la muerte".

La heroica historia de Masada y su dramático fin atrajo a muchos exploradores al desierto de Judea intentando localizar restos de la fortaleza. El sitio fue identificado en 1842, pero las excavaciones intensivas tuvieron lugar en 1963-65, con la ayuda de cientos de entusiastas voluntarios de Israel y de muchos países extranjeros, ansiosos de participar en esta aventura arqueológica.

En la actualidad, Masada es un destacado sitio turístico, a la vez que posee una importante carga simbólica para el nacionalismo judío, como uno de los postreros episodios de afirmación y resistencia nacional antes de la definitiva diáspora. La fortaleza de Masada y su entorno fueron declarados Parque Nacional de Israel en 1966, formando parte de la Reserva Natural del Desierto de Judea desde 1983, y del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 2001.



  • Masada, la ciudadela del Mar Muerto ...
Masada se localiza en el límite oriental del desierto de Judea con el rift del valle del Jordán (perteneciente al sistema del Gran Valle del Rift), a unos 5 km de la costa sudoccidental del Mar Muerto y frente a la antigua península de Lisán, próxima por tanto a la frontera con Jordania. Se trata de un notable ejemplo de horst o macizo tectónico geológicamente joven, poco alterado por la erosión hidrológica y la afección de tipo vegetal debido al árido ambiente circundante. La estratigrafía revela la presencia de capas de dolomía y de caliza de origen marino, que datan de los periodos Cenomaniano y Turoniano.

Su forma, si bien irregular, es similar a la de una pirámide truncada, con un plano superior cuya altura es de 450 metros sobre el nivel del mar Muerto (59 metros sobre el nivel del mar Mediterráneo). Las dimensiones de esta meseta son de 600 m de longitud y 300 m de anchura, conformando un espacio romboidal cuya superficie es de 9,3 hectáreas. La meseta se encuentra separada de la planicie por dos ramblas, denominadas actualmente Nahal Masada y Nahal Ben Ya'ir en hebreo, situados al sur y al norte respectivamente.

Los acantilados del borde oriental miden 400 metros de altura, mientras que los del lado occidental miden 100 m, lo que origina que los dos únicos accesos naturales a la cima sean muy complicados: el denominado Camino de la Serpiente (así llamado por lo sinuoso de su trazado, restaurado en 1954) en su lado oriental y el Camino de la Roca Blanca en su lado occidental, sobre el cual fue construido un agger que utilizó el ejército romano para el asalto a la fortaleza.

Masada, la fortaleza en el desierto construida por Herodes, se convirtió en uno de los símbolos más patéticos para el pueblo judío. En 73 d. de C., 960 hombres, mujeres y niños se suicidaron para no rendirse a los soldados de la X Legión Extranjera Romana. Este fue el último capítulo de una rebelión que había empezado con la destrucción de Jerusalén tres años antes. Masada se utilizó por primera vez como fortaleza durante el período de los reyes asmoneos.


Después, en 40 a. de C., Herodes dejó aquí a su familia mientras huía del ejército del pretendiente parto, Antígono. Sometidos a asedio, los partidarios de Herodes se salvaron cuando una lluvia repentina llenó las cisternas.Poco después Herodes consiguió recuperar su reino, rescató Masada, e hizo construir una fortaleza y un palacio inexpugnables para protegerse, tanto de la amenaza del belicoso pueblo judío como de la reina de Egipto, Cleopatra. La edificación más impresionante de Masada sigue siendo el palacio con tres niveles encaramado en la parte norte de la cima.


La terraza superior servía de residencia y contaba con una columnata circular sobre el acantilado. El segundo nivel tenía también una galería circular y se destinaba principal-mente al esparcimiento. El nivel inferior era cuadrado y disponía de una pequeña sala de baños. Las paredes interiores estaban pintadas con frescos de vivos colores, y algunos de ellos se han conservado hasta ahora.

Los motivos principales eran flores, dibujos geométricos e imitaciones de mármoles finos. Los suelos de mosaico tenían dibujos geométricos en blanco y negro. Si el Palacio Suspendido servía para el esparcimiento, y también para demostrar la riqueza y el poder de Herodes, el Palacio del Oeste era más funcional y además de los aposentos reales, habitaciones para el servicio, talleres y almacenes, había salas que prestaban funciones administrativas, como podían ser recepciones de jefes de estado.

En el suelo había magníficos mosaicos y existen pruebas que demuestran que algunas partes de este palacio tenían varios pisos de altura. Al lado se habían construido otros tres palacios. Incluso ahora, la gran sala de baños con cuatro compartimentos es realmente impresionante y una de las mejor conservadas de los yacimientos romanos.


La entrada, o apodyterium, estaba ornamentada con frescos y suelo de baldosas blancas y negras. La sala tibia, el tepidarium, conducía a la piscina con escalones de la sala fría, el frigidarium. En la habitación caliente, el calidarium, los pequeños pilares redondos sostenían el suelo sobre la cámara de calentamiento, el hypocausto, y se han conservado bastante bien. Contiguo a la casa de baños había un complejo de depósitos para guardar alimentos y vino, y uno de estos almacenes estaba especialmente reforzado para la seguridad de objetos valiosos, como armas o joyas.

La plana meseta romboidal de Masada mide 600 x 300 metros. La muralla de casamatas (dos paredes paralelas con particiones que dividen el espacio entre ellas en habitaciones) es de 1.400 metros de largo y 4 metros de ancho. Fue construida a lo largo del extremo de la meseta, encima del acantilado, y tenía muchas torres. Tres estrechos pasillos conducen desde abajo hacia puertas fortificadas. El abastecimiento de agua estaba asegurado por una red de grandes cisternas excavadas en la roca en el lado noroeste de la colina. Se llenaban durante el invierno con el agua de las lluvias que fluía en corrientes desde la montaña hacia dicho costado. 



Cisternas en la cumbre abastecían las necesidades inmediatas de los habitantes de Masada, y podía confiarse en ellas para tiempos de asedio.


Para mantener el fresco interior en el tórrido y seco clima de Masada, los múltiples edificios de diversos tamaños y funciones tenían gruesas paredes construidas de capas de dura piedra dolomita, cubiertas con estuco. El lado norte de Masada, que es el más alto, estaba densamente construido con edificios que servían de centro administrativo de la fortaleza e incluían almacenes, una gran casa de baños y cómodos barrios residenciales para los oficiales y sus familias.

Esta zona de Masada, incluidos los palacios, las termas y los almacenes, estaba separada del resto de la cima por una muralla y una puerta. De nuevo, el mayor problema para un recinto que podía verse en la necesidad de alojar en cualquier momento a mil personas era el suministro y almacenamiento del agua. Masada no solo estaba en un desierto con lluvias escasas y de temporada, sino que además estaba ubicada en un peñasco rodeado de montañas y barrancos escarpados. Se ingenió un sistema de drenaje que transportaba el agua desde presas de valles próximos hasta una red de doce cisternas en los declives.

Las cisternas podían contener hasta 40.000 metros cúbicos, y desde allí hombres o mulas subían el agua por un sendero tortuoso, y a través de la puerta del Agua, hasta las cisternas del pico. 


Pese a que era casi inaccesible, en un lugar remoto y abrupto, Masada se fortificó con altas murallas que rodeaban todo el recinto excepto el extremo norte de la montaña y con casamatas se construyó un muro interior y otro exterior separados por una cámara. En total, las murallas de Masada miden unos 5 Km. de largo y suman setenta casamatas, treinta torres y cuatro puertas


Cuando los judíos rebeldes tomaron Masada durante los seis años de la rebelión judía contra Roma, realizaron grandes cambios en el complejo de Herodes. Para alojar a las muchas familias, todas las cámaras de la casamata exterior se destinaron a uso doméstico y gran parte de las habitaciones del palacio se dividieron por la mitad para convertirlas en dos viviendas. 

Los rebeldes construyeron también dos mikvehs y se han encontrado restos de un salón que debía de utilizarse como beit midrash, gabinete de estudios religiosos. El yacimiento de la sinagoga en el extremo noroeste se reconstruyó parcialmente. Orientada hacia Jerusalén, pudo haber sido construida por los zelotes sobre el solar de una sinagoga anterior del tiempo de Herodes.

Gracias a la sequedad del clima han sobrevivido fragmentos de tejidos y objetos, incluidos chales de rezo, sandalias de cuero, alfarería y cestos. Los sublevados acuñaban su propia moneda y se han encontrado en abundancia en el mismo yacimiento. Son muy importantes, para su investigación dentro de los textos bíblicos, catorce rollos descubiertos en diversos lugares de las ruinas.

También se encontraron más de setecientos ostraca (trozos de cerámica con inscripciones) que nos proporcionan pistas de cómo era la vida social de los rebeldes aislados en la cima de Masada.



Los ostraca estaban escritos por lo general en hebreo o en arameo, y en contadísimas excepciones en griego o latín. Muchos ostraca se encontraron cerca de depósitos, y según parece se llevaba a cabo algún sistema de racionamiento de víveres.

En cuatro casos, se encontraron ostraca de gran tamaño con inscripciones de nombres y a su lado un número. Esto indicaría algún tipo de lista burocrática. Al lado de las puertas interiores que cerraban el acceso a los depósitos se encontró un grupo de once ostraca, cada uno con un nombre. Uno de estos nombres era Ben Yair, el líder de los rebeldes de Masada. Debían de ser para que los líderes de la rebelión echaran suertes el último día, cuando se dieron cuenta de que todo estaba perdido.

Josefo nos explica que cada hombre era el responsable de matar a su familia y después “siguieron la misma norma echando suertes para sí mismos, y a quien le tocara era el primero en matar a los otros nueve antes de suicidarse” Existen pruebas físicas que confirman el relato de Josefo con respecto al asedio de Masada por el general romano Flavio Silva y la X Legión. Los romanos construyeron ocho campamentos fortificados alrededor del pie de la montaña y un muro en circunferencia con doce torres de vigilancia que enlazaba los campamentos entre sí.

Los judíos rebeldes no podían ni entrar ni escapar de la cima. El abrupto y sinuoso Sendero de la Serpiente era inaccesible para un grupo numeroso de soldados y los artefactos de guerra tenían que abrir una brecha en las murallas de la cima de la fortaleza. Así que Flavio Silva ordenó construir una enorme rampa en la parte oeste de la montaña.

La maquinaria de asedio - catapultas - fue situada en un promontorio cercano para cubrir a los soldados que construían la rampa. Una vez estuvo terminada la rampa, los enormes arietes pudieron ser arrastradas hasta su posición. Uno de los arietes logró penetrar en la muralla construida por Herodes. Los rebeldes, en un desesperado intento defenderse, levantaron a toda prisa un inútil parapeto de tablones de madera y escombros, pero cuando los soldados romanos abrieron una brecha, Masasa cayó.



  • Descripción de la fortaleza ...
Plano de Masada con las estructuras más destacables numeradas (la muralla de casamatas y sus torres no se destacan al ser sus contornos evidentes):

1. Puerta del "Camino de la Serpiente"; 2. Viviendas de los sicarios; 3. Celdas de los monjes bizantinos; 4. Cisterna; 5. Viviendas de los sicarios; 6. Baño ritual (mikve); 7. Puerta del sur (puerta de la cisterna); 8. Viviendas de los sicarios; 9. Cisterna subterránea; 10. Fortaleza meridional; 11. Cisterna; 12. Palacete; 13. Falso Columbarium; 14. Taller bizantino de mosaicos; 15 y 16. Palacetes; 17. Baño público (piscina); 18 a 21. Palacio occidental: 18. Ala de servicio; 19a y 19b. Zona de viviendas; 20. Almacenes; 21. Edificios administrativos; 22. Torre del curtido; 23. Puerta bizantina occidental; 24. Torres columbaria; 25. Sinagoga; 26. Capilla bizantina; 27. Edificio de la guarnición; 28 a 38. Palacio septentrional: 28. Residencia del comandante; 29. Cantera; 30. Cuarteles del comandante; 31. Torre vigía; 32. Edificios administrativos; 33. Puerta; 34a y 34b. Almacenes; 35. Sala de baños; 36. Puerta del foso; 37 a 39. Residencia de Herodes: 37. Terraza superior; 38. Terraza intermedia; 39. Terraza inferior.

Otros puntos de interés: A. Casamata donde se hallaron varios pergaminos; B. Salón del trono de Herodes; C. Mosaico de colores; D. Brecha de la muralla por donde entró el ejército romano; E. Tesoro de siclos de plata; F. Lugar donde se hallaron varios pergaminos; G. Estancia donde se encontraron tres esqueletos.



En el extremo norte del acantilado, con una espléndida vista, se encontraba el elegante, íntimo palacio privado del rey. Estaba separado de la fortaleza por una muralla, lo que le otorgaba máxima privacidad y seguridad. Este palacio septentrional se componía de tres terrazas lujosamente construidas, con una estrecha escalinata cortada en la piedra que unía entre ellas. En la terraza superior varias habitaciones servían de barrio residencial, frente a ellos hay un balcón semicircular con dos hileras concéntricas de columnas. Las habitaciones tenían un piso de mosaico blanco y negro con figuras geométricas.

La terraza inferior, cuadrada, tiene un patio central abierto rodeado de pórticos. Sus columnas estaban cubiertas con un revoque acanalado y sostenían capiteles corintios. La parte inferior de las murallas estaba cubierta con frescos de multicolores formas geométricas, o pintado imitando el mármol. En esta terraza había también un pequeño baño privado. Aquí, bajo una gruesa capa de escombros, fueron descubiertos los restos de tres esqueletos, de un hombre, una mujer y un niño. El hermoso cabello trenzado de la mujer se conservó, y sus sandalias se encontraron intactas cerca de ella; como también cientos de de pequeñas escamas de bronce de la armadura del hombre, probablemente un botín tomado de los romanos.

Se ubica al norte de la meseta, constituyendo el núcleo principal de las edificaciones de la fortaleza. Se trata del palacio utilizado por Herodes durante sus estancias en Masada, descrito profusamente en la obra de Flavio Josefo, y cuya correcta identificación no se produjo hasta las exploraciones de Shmarya Gutmann. El complejo, defendido por una puerta propia (33), agrupa edificios de diversa índole: un edificio de baños (35), una serie de grandes almacenes longitudinales (34a y 34b), un edificio administrativo (32), la residencia del comandante de la guarnición (28) y sus cuarteles (30), y los aposentos reales, divididos en tres terrazas: una superior (37), una intermedia (38) y una inferior (39).



  • Edificio de baños ....
El edificio de baños (35) se situaba en la zona central del palacio septentrional. Durante la excavación se pensó inicialmente que el edificio correspondía a una torre, aunque el hallazgo de numerosas pilae y de un doble suelo (conformando un hipocausto), así como la presencia de tuberías cerámicas (tubuli) en las paredes enyesadas, revelaron su función como caldarium, una estancia hermética utilizada para baños de vapor. Los restos del suelo sostenido por las pilae muestran un primer acabado mediante mosaicos, que posteriormente fue sustituido por un pavimento de opus sectile jaquelado mediante baldosas negras y blancas. En el lado norte de la sala se hallaron fragmentos de una gran bañera tallada en cuarzo, usada a modo de fuente y alimentada desde el exterior mediante tuberías de plomo; y al otro lado de la habitación existía una bañera rectangular usada para inmersiones en agua caliente.

Anexas al caldarium se hallaban las otras salas habituales de unas termas: tepidarium, frigidarium y apoditerium. El tepidarium, la estancia templada, poseía un pavimento también de losas negras y blancas, menores que las del caldarium, así como una decoración mural de frescos. En cambio, el frigidarium, la sala fría y la menor de las tres, consistía básicamente en una piscina para inmersiones rápidas. Contigua a las tres estancias se hallaba el vestuario o apoditerium, de tamaño similar al caldarium y cuyas paredes también presentaban pinturas murales, y pavimentado con baldosas triangulares negras y blancas; el techo pudo haber estado decorado con pinturas de tipo geométrico y floral, a tenor de los restos de estuco encontrados, y que podrían ser indicativo de la decoración de las otras estancias. En la esquina norte del apoditerium se localizó una pequeña piscina, construida directamente sobre la solería y datada en un momento muy posterior, posiblemente ya en época de la revuelta judía.

Al edificio de baños se accedía desde el este a través de un patio, muy deteriorado, pero que revelaba la existencia de un suelo de mosaico de motivos hexagonales en blanco y negro. También se hallaron restos de pilares y capiteles de estilo nabateo en los lados del edificio (excepto en el meridional), así como metopas decoradas con rosetas pertenecientes al perdido dintel, que se documentaron en otras partes de la fortaleza debido a su reutilización como material de construcción.



  • Almacenes ....
Una amplia zona de la residencia septentrional se destinó como área de almacenamiento del palacio. Estos almacenes, fácilmente reconocibles, se disponían en dos áreas, separadas por un pasillo en dirección este-oeste: una menor al norte (34a), al este del edificio de baños, y otra mayor al sur (34b). Ambos grupos consistían básicamente en habitaciones alargadas (cuatro en el grupo septentrional y diez en el meridional), de 26 por 4 metros, dispuestas de norte a sur, y adyacentes unas a las otras. Estas estancias se hallaban separadas por muros paralelos de roca dolomítica apenas canteada, de unos 3,3 m de altura en origen y 0,6 m de espesor. Ambos grupos se hallaban rodeados por largos pasillos que bien pudieron destinarse también como zona de almacenamiento.

En el momento de la excavación los muros se hallaban completamente derrumbados casi a ras de suelo debido a terremotos pasados, muy comunes en esta zona sísmica, por lo que fue preciso restaurarlos antes de la propia excavación de las estancias. 



Una vez retirada la capa de derrumbes, que en algunos puntos alcanzaba un metro de altura, el suelo original de los almacenes reveló la presencia de cenizas y vigas quemadas, indicios claros de que la techumbre fue destruida por un incendio. También se hallaron centenares de recipientes cerámicos, fragmentados intencionadamente por los defensores judíos para evitar que cayeran en manos romanas, y que sirvieron para contener aceite, vino o harina, con una forma específica para cada contenido. La mayoría pertenecían a la época herodiana, aunque habían sido reutilizados durante la posterior revuelta, como lo demuestran las inscripciones en tinta y carboncillo con nombres en hebreo. Algunos recipientes mostraban la letra hebrea taf , inicial de terumá, junto a otros que portaban la inscripción Maaser Cohen , designando así los recipientes destinados a los diezmos sacerdotales estipulados en la Mishná, y que demuestran la observancia de los preceptos judíos incluso durante el asedio.

Cada almacén se destinaba a un único tipo de recipientes y contenidos; destaca en una de las estancias la presencia de tres fosas circulares excavadas en el suelo, destinadas probablemente a contener vasijas para facilitar el vertido y la distribución de líquidos.

En los almacenes no se halló ningún tipo de arma, una consecuencia lógica del asedio padecido, aunque sí se documentaron cantidades de estaño y otros metales. También se halló un centenar de monedas de bronce desperdigadas por el suelo, pertenecientes al segundo y tercer año de la rebelión; perdida su función original, es posible que se siguieran utilizando en la fortaleza como vales para el racionamiento u otras funciones.



  • La Sinagoga ...
Parte de la construcción herodiana, era un salón que medía 12,5 x 10,5 metros, incorporado en la sección noroeste de la muralla de casamatas y orientado hacia Jerusalén. Esta sinagoga también sirvió a los judíos que vivieron en Masada durante la revuelta.

Construyeron cuatro filas de bancos estucados a lo largo de las paredes, y columnas para sostener el cielo raso. Esta sinagoga es considerada el mejor ejemplo de las primeras sinagogas, anteriores a la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 d. C. Un ostracón que lleva la inscripción me'aser kohen (diezmo para el sacerdote) fue encontrado en la sinagoga. Asimismo, se encontraron fragmentos de dos rollos, partes del Deuteronomio y de Ezequiel 37 (inclusive la visión de los "huesos secos"), escondidos en agujeros cavados debajo del suelo de una pequeña habitación construida dentro de la sinagoga.

En todas partes se descubrieron evidencias de una gran conflagración. El fuego probablemente fue encendido por los últimos celotes antes de suicidarse. Flavio Josefo escribe que todo fue quemado salvo los almacenes, para hacer saber a los romanos que el hambre no había sido la razón que condujo a los defensores al suicidio.




  • El descubrimiento ...
En la primera mitad del siglo XIX muchos exploradores llegaron hasta el desierto de Judea para encontrar el sitio exacto de Masada. Los primeros en identificar el lugar correctamente fueron unos norteamericanos que lo vieron por un telescopio desde Ein Gedi en 1838. Pero no fue hasta 1963 que el lugar fue excavado y restaurado por un equipo con centenares de voluntarios judíos llegados de todo el mundo y dirigidos por Yigael Yadin. Los trabajos fueron serios, aunque los arqueólogos actuales cuestionan la celeridad con que se trabajó en el lugar en apenas dos años. Cabe señalar que los estudios estuvieron teñidos por el sesgo nacionalista de un Estado que necesitaba justificar históricamente su reciente creación, apelando a la expulsión que habían sufrido casi dos mil años antes, utilizada ahora para expulsar a los musulmanes y a los ingleses.

Al margen de las interpretaciones, durante las excavaciones aparecieron hallazgos maravillosos. La fortaleza en verdad había sido construida mucho antes –entre los años 36 y 30 a.C.– como un lujoso palacio destinado a albergar a Herodes, quien no se sentía muy seguro en una Jerusalén que gobernaba gracias a los romanos. En el extremo septentrional de Masada se encontraron los restos del palacio privado del rey, con varias terrazas y un balcón semicircular con dos hileras concéntricas de columnas y hermosos mosaicos. En otro sector apareció una sofisticada casa de baños al estilo romano, con su frigidarium para los baños fríos, una sala más templada y por último un caldarium para las inmersiones en agua caliente. En el otro extremo se pudo descubrir el Palacio Occidental, el centro administrativo de la fortaleza que ocupaba unos 4000 metros cuadrados.

El lugar más ilustrativo que encontraron los arqueólogos fue el almacén de reservas, compuesto por dos hileras de salones donde se desenterraron restos de jarras de aceite, vino, harina e higos secos. Estas vasijas datan de la época de Herodes, pero tienen impresos nombres bastante posteriores –Shmael ben Ezra; Shimeon ben Yoezer–, que corresponderían a los zelotes. En una de estas salas se halló también un centenar de monedas forjadas en el año de la Gran Rebelión Judía.

El lugar más significativo desde el punto de vista arqueológico fue la identificación de la sinagoga, la única descubierta hasta ahora perteneciente a la época del Templo de Bet Hamikdash. Pero el gran misterio de Masada consiste en saber qué pasó con los cuerpos de los zelotes. Junto a unas escalinatas aparecieron tres esqueletos, uno de ellos perteneciente a un hombre de unos 20 años rodeado por un centenar de escamas de hierro que podrían haber sido de su armadura. Muy cerca estaba el esqueleto de una mujer cuyo cráneo todavía conservaba su pelo intacto, formando una trenza que parecía peinada el día anterior. En la roca donde estaba apoyada la cabeza de la mujer se encontró un tinte rojizo que podría ser sangre, y a su lado yacía el esqueleto de un niño. 



No hay forma de saberlo con exactitud, pero bien podrían ser los restos de una familia de heroicos zelotes. Además, en una caverna se encontraron otras 25 osamentas. La evidencia histórica parece demostrar que el asedio a los zelotes existió tal cual lo relata Josefo, aunque la gran duda es determinar cuál fue exactamente el episodio final. Nadie sabe con precisión qué ocurrió en la cima de Masada el día 15 del mes Xanthicus del año 74, y no se puede descartar que simplemente haya sido una masacre más a la cual el historiador le agregó un final literario, una costumbre bastante común por aquella época.

A los romanos les llevó siete meses escalar las paredes de aquella montaña para someterla. En nuestros días la tarea no lleva más de diez minutos, ya sea con un moderno cablecarril o a pie por una escalinata. Y hoy, judíos y no judíos de todo el mundo llegan hasta este solitario monte en medio del desierto para revivir en su cima la que habría sido una de las historias más heroicas y fascinantes de todo el mundo antiguo. Allí el visitante ingresa en la misma sala donde los arqueólogos encontraron once pequeñas ostracas (fragmentos de alfarería) que fueron escritas por la misma caligrafía apurada de una mano temblorosa con los nombres en hebreo de once judíos. En una de ellas se puede leer claramente el nombre de Ben Yair, el líder de la resistencia. Nada puede comprobarlo, pero probablemente en ese mismo lugar se haya realizado el terrible sorteo de los diez elegidos que determinó el curso de la fatalidad. Y en esos fragmentitos de una historia trágica estaría la prueba incierta para la posteridad.

1 comentario:

  1. Sé que es una fortaleza, pero vaya pasada!!!!. La geometría pensada para construir este lugar tuvo que tener un mérito terrible. Me encanta que hayas dado el giro al blog y pongas estos lugares tan MÁGICOS!!!.

    FD: LYP

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