Dinastía aqueménida y el Gran Tesoro del Oxus



La dinastía aqueménida fue una dinastía que gobernó el Imperio persa, fundada por Ciro II el Grande, tras vencer al último rey Medo (550 a. C.) y extender su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia.

Sus sucesores Cambises II y Darío I el Grande continuaron su obra, y éste último reorganizó el imperio en satrapías, alcanzando el cenit de su poder; sin embargo, los sucesivos fracasos al intentar someter a las ciudades griegas (guerras médicas) en la primera mitad del siglo V a. C., debilitaron el imperio, y aún lo harían más las tendencias secesionistas de algunas provincias, hasta que la conquista de Alejandro Magno (331 a. C.) puso fin al imperio aqueménida.
  • Religión ... 
A lo largo del Imperio se practicaban diversas religiones, correspondientes a las tradiciones de los pueblos conquistados. Así, Ciro rindió culto a Marduk al conquistar Babilonia y Cambises II se proclamó faraón en Egipto practicando la religión propia del lugar.

No obstante, la élite persa que dirigía el Imperio practicaba el zoroastrismo o mazdeísmo, con su culto al fuego, y desde el reinado de Darío I se registra en las inscripciones la adopción del culto a Ahura Mazda como deidad protectora de la monarquía.

La religión no solo estuvo acompañada de la formalización de los conceptos y divinidades del panteón Iranio tradicional sino que también introdujo varias ideas nuevas, como el libre albedrío. Se trataba de una religión dualista, en la que el mundo estaba regido por dos principios: el bien (Ormuz o Ahura-Mazda, simbolizado por la luz, el Sol) y el mal que no era un dios aparte, si no el espíritu del mal representado en Arimán.


Otros dioses...

Mitra (deidad solar asociada a la nobleza y los guerreros) y la diosa Anahita.
A mediados del siglo V a. C., esto es, durante el reinado de Artajerjes I y Darío II, Heródoto escribió que los persas no tenían imágenes de los dioses, ni templos ni altares, y consideraban una signo de locura usarlos. 

Así mismo, afirmaba que los persas ofrecían sacrificios al sol y la luna, a la tierra, al fuego, al agua, y a los vientos. Estos son los únicos dioses cuya veneración les ha llegado desde los tiempos antiguos.

El sacerdote-estudioso babilonio Beroso también confirmó lo que decía Heródoto al afirmar que los persas no sabían nada de imágenes de los dioses hasta que Artajerjes II erigió aquellas imágenes.

Los sacrificios de caballos en honor al rey se realizaban en época aqueménida, al menos desde el reinado de Cambises I hasta la llegada de Alejandro Magno, estando prescrito que los caballos para los sacrificios mensuales en la tumba de Ciro I debían ser blancos, criados en los haras de Media. Según Heródoto los caballos blancos de Ciro I eran sagrados .
  • Arte ...
El arte aqueménida, como la religión aqueménida, fue una mezcla de muchos elementos. Lo mismo que los aqueménidas eran tolerantes en materia de gobierno y costumbres locales, mientras los persas controlaran la política general y la administración del Imperio, también eran tolerantes en el arte mientras el efecto final fuese persa.

La afición de los persas aqueménidas por el revestimiento arquitectónico hizo que disminuyera el rol de la escultura de bulto entero en favor de la técnica del relieve y el bajorrelieve. Los palacios estaban decorados con impresionantes bajorrelieves, imágenes decorativas algunas de tamaño colosal. En el palacio de Darío las escalinatas están decoradas con bajorrelieves de criados que suben los escalones llevando fuentes y comida. También se conservan relieves donde se muestran las ceremonias religiosas y de Año Nuevo, audiencias de Darío, banquetes y gente con ofrendas. 


  • El gran Tesoro del Oxus ...
La historia señala que la batalla de Platea marcó el final del intento persa por ocupar Grecia. Éste y otros datos fueron confirmados durante las excavaciones arqueológicas efectuadas en Sardis, Susa y Pasargada, donde se descubrió parte de la riqueza de los persas.

En el fabuloso "tesoro de Oxus" existen cántaros y vasijas de oro, estatuas dedicadas al culto realizadas en oro y plata; anillos de sello con flores de loto, con dioses y pájaros; placas con relieves que muestran representaciones de Aburamazda; caballos arrastrando carros de batalla; reyes persas que están realizando sacrificios; primitivas encarnaciones de representaciones mágicas o religiosas; un pez trabajado a martellina sobre planchas de oro; símbolos solares, plaquetas de dicho metal sobre las que se ve representados a hombres barbudos cubiertos con abrigos y que llevan coronas y pendientes... Y, finalmente, merecen señalarse unas placas en relieve en las cuales se pueden ver a unos hombres que visten pantalones largos y que son los primeros que se conocen en la Historia Universal del vestido. Al parecer, los pantalones fueron un descubrimiento de los medos.

En total más de 150 objetos y 1, 500 monedas datadas en los siglos V y II a. C. Se cree que en el año 200 a.C. fue enterrado para esconderlo de los robos y saqueos, hasta que fue descubierto en 1877 en la orilla del río Oxus, el actual Amu Darya, el río más lago de Asia Central.

Los autores del hallazgo no fueron arqueólogos, sino beduinos musulmanes que posteriormente vendieron los objetos a tres mercaderes que comerciaban a lo largo de la ruta entre Khiva, Samarkanda e India

En 1881 el arqueólogo sir Alexander Cunningham, entonces director general del Servicio Arqueológico de la India, Indicó que, de acuerdo con sus investigaciones, el tesoro debió ser descubierto en la orilla del río Oxus, cerca de la localidad de Takh-i Kawat, una zona que se encontraba a la mitad del camino entre las antiguas ciudades de Khulmy la de Kbadian.

El estilo de las piezas halladas destaca por lo elaborado de las figuras talladas en oro, su principal característica es la utilización de decoraciones inspiradas en el mundo vegetal y animal, como las aves y las serpientes. Los demás elementos, como máscaras y carrozas, muestran una técnica fuertemente estilizada y de fascinante complejidad para la época.

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