Proyecto HAARP


Nikola Tesla fue uno de los sabios menos conocidos de nuestra época aunque fue todo un "descubridor". Inventó la corriente alterna y el motor de inducción electromagnética, turbinas muy eficientes, etc.. Algunos le atribuyen la invención de la radio, pero su idea, según parece, se la tomaron Marconi y Edison. Tesla fue experto en termodinámica, energía solar, rayos X y cósmicos, etc.

Inventó un sistema de transmisión de energía inalámbrica: transmitir energía sin medio físico. Consiguió encender a un conjunto de lámparas de 50 vatios a 40 km de distancia y lanzó la idea de poder concentrar y transmitir energía a grandes distancias. Tesla fue un visionario y adelantado de su tiempo ya que pronosticó la invención de la televisión, potenciales usos de satélites venideros y el posible uso de máquinas del tiempo capaz de controlarlo a grandes distancias... (¡antes de 1910!).

El proyecto HAARP parte de la idea originaria de Tesla: poder transmitir potentes ondas electromagnéticas que se puedan reflejar en la ionosfera y así alcanzar grandes distancias.

  • Pero qué es exactamente HAARP?
En la remota localidad de Gakona, al noroeste de Anchorage, Alaska, se encuentra una de las instalaciones que más controversia ha provocado en los últimos años. Se trata de las a80 grandes antenas del Proyecto HAARP.

El High Frequency Active Auroral Research Program o HAARP (programa de investigación de aurora activa de alta frecuencia) es un programa ionosférico financiado por la Fuerza Aérea y la Marina de los Estados Unidos, la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) y la Universidad de Alaska. Su objetivo (supuestamente) es estudiar las propiedades de la ionosfera y potenciar los avances tecnológicos que permitan mejorar su capacidad para favorecer las radiocomunicaciones y los sistemas de vigilancia.

Pero debemos conocer los imprevisibles peligros que supone recalentar con microondas la alta atmósfera.

Bajo el programa HAARP, EEUU está creando nuevas armas geofísicas que pueden influir en el medio próximo a la Tierra. El HAARP actuaría como un gran calentador ionosférico, el más potente del mundo.

Diversos investigadores que han estudiado las implicaciones del Proyecto, aseguran que sería una "máquina" capaz de provocar inundaciones y sequías, huracanes y terremotos en cualquier lugar del mundo.

El científico Nick Begich y la periodista Jeanne Manning, escribieron un libro sobre el caso, donde denunciaron la peligrosidad de esta nueva tecnología.

Estos dos investigadores afirman que el proyecto HAARP está enviando a la ionosfera haces de energía electromagnética enfocadas que favorecerían el calentamiento de la atmósfera. Desde la aparición de estas críticas las voces oficiales han respondido. Para el gobierno norteamericano se trata de un experimento científico cuyo fin consiste en modificar la estructura atmosférica para mejorar las comunicaciones planetarias. Para eliminar la mala imagen inicial del proyecto, los militares han contraatacado en la prensa, donde periódicamente informan y comparan las instalaciones del HAARP con otras "similares" alrededor del mundo y que todos consideran como inocuas, como el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico. Los críticos estiman que todo eso no son más que maniobras de desinformación.

La doctora en biométrica Rosalie Bertell está convencida de que los militares norteamericanos trabajan en un sistema de control climático como arma potencial.

Este programa puede contribuir al cambio climático mediante el bombardeo de la atmósfera con rayos de alta frecuencia que retornan a la Tierra convertidos en ondas de muy baja frecuencia que también pueden afectar al cerebro de las personas o incluso provocar seísmos. Varios científicos han relacionado al HAARP con otras tecnologías militares destinadas a cambiar el clima, como método para construir un "escudo" impenetrable a cualquier intruso en un área de la atmósfera seleccionado.

Los militares tendrían así un "juguete" muy útil ante cualquier enemigo, arrasando el terreno a conquistar o represaliar con lluvias, vientos o movimientos sísmicos. En las nuevas "guerras limpias" preconizadas por los militares occidentales, este tipo de armas electrónicas serían capaces de inutilizar sistemas de comunicación o manipular las mentes humanas por medio de radiaciones moduladas. Oficialmente las aplicaciones serían más benignas.

  • ¿Afectar al cerebro? ¿Cómo?
Algunos estudios relacionan las ondas ELF con mutaciones en el Adn, también se podrían usar estas armas para el control mental a distancia, pudiendo producir desorientación, síntomas similares a la gripe o incluso inducir ataques cardíacos.

De todas las tecnologías desarrolladas para alterar, de manera forzada, el estado de conciencia de las personas, el uso de ondas electromagnéticas de frecuencia extremadamente baja (ELF) es una de las más investigadas, junto con la utilización de substancias psicoactivas, como el LSD. Desde los años cincuenta se vienen realizando decenas de experimentos, tanto en los Estados Unidos como en Rusia, en los que se utilizan pulsos de ELF para comprobar qué efectos causan sobre los estados mentales.

Muchas de estas prácticas se pusieron en marcha en forma de implantes electrónicos en alguna parte del cráneo del sujeto experimental. Así, se verificó la capacidad de modificar las sensaciones, sentimientos y emociones de una persona por medio de la estimulación electromagnética de diversas áreas del cerebro. Se demostró que era posible inducir emociones concretas, crear alucinaciones auditivas y visuales o simular síntomas que, generalmente, están asociados a trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia. Radiaciones pulsadas de alta frecuencia se pueden emitir sobre áreas concretas de la Tierra con estas grandes antenas, interfiriendo en los procesos mentales, creando malestar e irritabilidad entre sus ciudadanos, tendencia a la violencia o al suicidio. Curiosamente, las frecuencias investigadas en neurología que se sabe son capaces de interferir con el funcionamiento del cerebro, están entre las que el HAARP puede emitir. Un ataque de este tipo de radiación sobre una población sería imposible de evitar, no hay forma de contrarrestarlo.

Algunas de aquellas personas, generalmente militares “voluntarios”, desconocían que eran portadores de un implante gobernado a distancia, que era el causante de sus trastornos mentales. El tema de los implantes cerebrales, amplio por sí mismo, viene de lejos, ya que han sido utilizados desde mediados de los cuarenta, aunque aquellos simples electrodos controlados por cables no pasaron a ser “independientes” y manejados por radio hasta los años setenta, cuando fueron miniaturizados.
  • Curiosidades:
El 2 de abril de 1978 la pequeña localidad de Bell Island, en Terranova, fue alcanzada por un “rayo” de extraordinaria luminosidad que generó una tremenda explosión y dañó varias construcciones. En el lugar del impacto aparecieron dos pequeños pero profundos agujeros y los cables eléctricos situados en sus cercanías se encontraron fundidos.

Sin embargo, no había indicios de tormentas cercanas ni de incendios. Algo extraño había caído del cielo. Algunos habitantes del área sufrieron durante días fuertes dolores de cabeza y desorientación. Varios representantes de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos se personaron poco tiempo después para investigar el hecho, pero no se dio a conocer oficialmente ningún informe sobre el caso. 

  • Conclusiones:
No se conoce realmente hasta dónde es posible llevar la potencia del HAARP, pero sí se sabe que todos sus "objetivos" han sido motivo de estudio serio por parte de los gobiernos estadounidense y ruso, pues éstos últimos también cuentan con una versión propia del sistema. Incluso si lo que se pretende es proteger a la población, el peligro estará presente. Si se desea desviar un tornado o aliviar el cambio climático, la potencia del HAARP puede hacer que, tocando los complejos hilos del clima terrestre, se desencadenen respuestas naturales peligrosas.

Según un análisis de la Unión Europea, que desembocó en una resolución publicado en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas del 28 de febrero de 1999, se expresa un malestar claro por parte del viejo continente con respecto al HAARP:

... pese a todos los convenios existentes, esta investigación militar sigue basándose en la manipulación medioambiental como arma. (...) Consideramos que el HAARP es un asunto de interés mundial, debido a sus repercusiones sobre el medio ambiente. (...) será necesario que se celebre un convenio internacional para la prohibición mundial de todo desarrollo y despliegue de armas que puedan permitir cualquier forma de manipulación de los seres humanos.

No se puede decir que las duras palabras de la UE hayan servido para mucho. Hoy los norteamericanos, apoyados incluso por algunos de sus socios europeos, continúan con el desarrollo de la increíble tecnología HAARP y otros equivalentes capaces de explotar el poder del “océano” invisible.

Por si fuera poco, a la posible manipulación de las mentes humanas y las modificaciones en la ionosfera habría que sumar nuevos efectos negativos. El propio creador del calentador ionosférico del proyecto HAARP, Bernard Eastlund, asegura que su invento podría, también, controlar el clima. Una afirmación que ha llevado a Begich a concluir que si el HAARP operase al cien por cien podría crear anomalías climatológicas sobre ambos hemisferios terrestres, siguiendo la teoría de la resonancia tan empleada por el genial Nikola Tesla en sus inventos. Un cambio climatológico en un hemisferio desencadenaría otro cambio en el otro hemisferio. Una posibilidad que no se debe descartar, sobre todo a tenor de las opiniones de científicos de le Universidad de Stanford, que aseguran que el clima mundial podría ser controlado mediante la transmisión de señales de radio relativamente pequeñas, a los cinturones de Van Allen. Por resonancia, pequeñas señales activadoras pueden controlar energías enormes.
Ahora os dejo este artículo copiado íntegramente por RT ... Lo último con HAARP ... HAARP genera nubes de plasma artificiales ...

Investigadores de EE.UU. lograron crear una nube de plasma de alta densidad, un invento que, según algunos críticos, podría convertirse en un arma que afectaría al clima y al campo electromagnético natural de la Tierra.

Investigadores de la Naval Research Laboratory de EE.UU., que trabajan en el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP) en Alaska, consiguieron producir con éxito una nube de plasma de alta densidad capaz de mantenerse en la atmósfera superior de la Tierra durante una hora, informó el portal http://www.nrl.navy.mil.

Anteriormente se había logrado crear nubes artificiales de plasma cuya vida útil era de 10 minutos o menos, señaló Paul Bernhardt, físico que participa en esta investigación. Sin embargo, la recientemente creada nube de plasma de alta densidad pudo mantenerse durante una hora.

Además, en el experimento participa también la Agencia de Proyectos Avanzados del Pentágono (DARPA), responsable de financiar un estudio para explorar fenómenos ionosféricos y su impacto en las comunicaciones y en la meteorología. La ionosfera, la parte de la atmósfera situada a 50 kilómetros de la superficie terrestre, contiene una gran cantidad de iones y electrones libres que protegen al planeta de la radiación cósmica.
  • Dudas acerca de las pruebas del HAARP
El verdadero propósito y los objetivos de estos experimentos se mantienen en secreto, pero la sofisticación del HAARP y la medida en que se utiliza es sujeto de un intenso debate, ya que el proyecto es ampliamente contemplado como un intento de crear un arma experimental que afectaría al clima y al campo electromagnético natural de la Tierra.

Muchos críticos de esta tecnología sostienen además que la nube de plasma podría crear un enorme hueco en la parte superior de la atmósfera e interferir con energías magnéticas sutiles alterando la vida en nuestro planeta, destruyendo su ecosistema natural y, por tanto, acabando con los recursos naturales restantes.

Fuente: RT

1 comentario:

  1. La manipulación es evidente...Haarp, blue beam, y tantos utensilios que tienen en su poder para manejar rebaños.

    ResponderEliminar