Mohenjo-Daro, Valle del Indo



La primera gran civilización india, de signo neolítico, se produjo entre el 2500 y el 1500 a. C. en la zona del río Indo (actual Pakistán y noroeste de la India).

Esta región, entre los montes Zagros, el Hindu Kush y el Himalaya, ha sido desde antiguo una importante ruta comercial entre el Mediterráneo y el Lejano Oriente, hecho del que se beneficiaron los pueblos de la zona. La cultura del Indo es conocida principalmente por las excavaciones realizadas en 1920 por John Marshall en el antiguo pueblo de Mohenjo-Daro (actual Pakistán) y Harappa (Panyab pakistaní).



Al parecer, esta civilización mantuvo contactos con Mesopotamia, y desarrolló un sistema de escritura que aún no se ha descifrado. En este emplazamiento existieron nueve ciudades superpuestas, de un perfecto urbanismo, con un adelantado sistema de alcantarillado, edificios públicos y calles paralelas, organizadas según una planimetría regular y simétrica. La construcción se realizaba con barro cocido y ladrillo, con casas con un sistema de conducción de agua bastante avanzado. 


También se han hallado vestigios de bóvedas construidas en ladrillo. Dominaba el conjunto una ciudadela o acrópolis, amurallada y con un conjunto de terrazas donde se hallaban edificios públicos como baños, palestras o claustros, aunque sin embargo no se han hallado templos o palacios.



En estas dos ciudades se han hallado gran cantidad de sellos de esteatita con representaciones de animales y monstruos fantásticos, de gran realismo y detallada precisión, quizá de influencia mesopotámica. También hay vestigios de cerámica, escultura y útiles de metal (oro, plata, cobre y latón), especialmente unos cuchillos de bronce de hoja curvada muy característicos. La cerámica se producía en torno, decorada con motivos geométricos.


Tenían un desarrollado arte textil, en algodón estampado. El comercio parece haber sido bastante frecuente, dado el hallazgo de objetos de lapislázuli de Afganistán, jade de China y oro y plata de Persia o Afganistán. A su vez, en algunos yacimientos mesopotámicos se han hallado algunos abalorios de calcedonia roja procedentes del Indo.

Entre 1922-1927 se realizaron excavaciones que fueron llevadas inicialmente por R. D. Banarjee y continuadas por M. S. Tinas y K. N. Dikshit bajo la dirección del arqueólogo británico Sir John Marshall (1876-1958). E.J.H. MacKay llevó a cabo excavaciones extensas de 1927 a 1931. 

Sir Mortimer Wheeler hizo en 1950 excavaciones más pequeñas. Estos descubrimientos arqueológicos han puesto de relieve que las siete ciudades que ocuparon la isla del Indo permanecieron habitadas durante miles de años cada una de ellas y que, probablemente, fueron los mismos pobladores, el mismo pueblo, los que elevaron de nuevo los muros y las casas en cada ocasión en que, quién sabe por qué causa, la ciudad se vino abajo.

Debió tratarse de un pueblo muy sabio, tan evolucionado que dejó de respetar a los dioses y a los aristócratas de sangre o de honor y dinero: en ninguna de las ruinas de las siete ciudades superpuestas se ha hallado rastro de templos o de palacios. Perfectamente trazadas, todas muestran sus espaciosas avenidas y sus calles bien dispuestas facilitando los traslados y los accesos, destacando el gran baño de 12 metros de largo por 7 de ancho ...

Casas de varios pisos en las que se disfrutaba de agua corriente, y por supuesto de baño; alcantarillado y desagües que iban a parar al río, construcciones todas de ladrillo cocido, como una urbanización moderna.Los estudios realizados hasta la fecha parecen demostrar que en los tiempos de la última de las ciudades levantadas, la más moderna, no se conocían las técnicas de trabajar los metales; pero en las más antiguas sí (se encontraron restos de materiales de hierro y de estaño).


Como en el caso de Zimbabwe, los pobladores de las márgenes del Indo no tienen noticias de quiénes eran los habitantes de Mohenjo-Daro ni de por qué desaparecieron. Y se trató, en efecto, de una desaparición en masa y súbita, de la que no quedaron ni los cadáveres ni el rastro del camino que pudieron seguir. La ciudad presenta el aspecto de haber visto interrumpida su vida normal de pronto y de haber sido abandonada a toda prisa. Utensilios de uso común entre los escombros y en las calles afirman que la desaparición de sus habitantes no estuvo preparada de antemano, que nadie allí sabía que deberían marcharse o desaparecer en un instante, que nadie, en fin, era consciente de la amenaza, cualquiera que haya sido.

Los investigadores más sagaces comienzan a considerar que resulta extremadamente extraño el hecho de que los moradores de las últimas ciudades Mohenjo-Daro hubieran olvidado las técnicas del trabajo de los materiales hasta el punto de no saber utilizar el hierro, técnicas que desarrollaron y de las que se sirvieron con profusión los constructores de las ciudades más primitivas. 


Es muy raro el caso; pero hay que comenzar a pensar que los habitantes de esa isla misteriosa en el interior del Indo detuvieron su marcha en el camino de la evolución y comenzaron lentamente una marcha atrás, una regresión cultural, perdiendo de generación en generación técnicas y conocimientos hasta llegar a desaparecer ellos mismos cuando agotaron los recursos de su herencia. Una especie de suicidio cultural que obedecerá a alguna dinámica humana desconocida y que podría explicar, de confirmarse, la desaparición de muchas culturas y muchos pueblos, incluso de humanidades que nos precedieron. 

Desde unos siglos antes de Cristo hasta miles y miles de años atrás, la isla del Indo donde se elevaron los democráticos edificios de Mohenjo-Daro es un misterio impenetrable por ahora.


Mohenjo-Daro y Harappa, Pakistán ...

David Davenport (1996), quien pasó 12 años estudiando las antiguas escrituras hindúes y la evidencia en el sitio antiguo de Mohenjo-Daro, declaró en 1996 que la ciudad fue instantáneamente destruida alrededor del 2,000 a.C ... Las ruinas de la ciudad revelan el epicentro de la explosión que mide 50 yardas de ancho.

En esta ubicación, todo estaba cristalizado, fundido o derretido. A sesenta yardas del centro, los ladrillos fueron fundidos de un lado, lo que indica una explosión… el horrible evento misterioso de hace 4,000 años fue grabado en el Mahabharata.


Según ese texto ...

“humo blanco, caliente, que era mil veces más luminoso que el Sol subió en infinito brillo, reduciendo a la ciudad en cenizas. El agua hirvió… caballos y carrozas de guerra fueron quemados por miles… los cadáveres de los caídos fueron mutilados por el terrible calor por lo que ya no se veían como seres humanos…”

El conocido especialista William Sturm dijo:

"la fusión de ladrillos en Mohenjo Daro no podría haber sido causada por un fuego normal..."

Y el Profesor Antonio Castellani, ingeniero espacial en Roma, agregó:

"es posible que lo que pasó a Mohenjo Daro no fuera un fenómeno natural..."

Acaso una explosión atómica destruyó esta ciudad hace 4000 años?

Más recientemente, se ha adelantado una teoría bastante revolucionaria. Los científicos Davneport y Vincenti, dijeron que la ciudad de Mohenjo-Daro había sido devastada después de una explosión nuclear. Encontraron grandes capas de arcilla y vidrio verde.  Capas similares de vidrio verde se encontraron en el desierto de Nevada, después de cada explosión nuclear.

El análisis moderno ha confirmado que los fragmentos de la ciudad se habían derretido en contacto con las altas temperaturas. Decenas de esqueletos altamente radiactivos fueron encontrados en el área de Mohenjo-Daro.

Estos análisis científicos nos llevan nuevamente a la gran epopeya india, el Mahabharata.

“Cuando el proyectil alcanzó el suelo, el cielo se volvió oscuro, tornados y tormentas devastaron las ciudades. La explosión acabo con la vida de miles de personas y animales, reduciéndolos a cenizas. ”


Por supuesto, es difícil imaginar que en una época tan distante las armas nucleares pudieran ser utilizados. El texto es preocupante cuando se pone en paralelo con los últimos descubrimientos. ¿Podría ser un fenómeno natural lo que podría causar el cataclismo? El epicentro de la conmoción fue detectado en el centro de la ciudad. En este punto, todas las casas fueron arrasadas. En la periferia, la destrucción es menos importante.

El enigma de Mohenjo-Daro sigue sin respuesta por ahora. Sin embargo, en el supuesto de que un desastre hubiera abatido la ciudad principal, esto no explica el abandono de otras ciudades. Mohenjo-Daro y Harappa son las ciudades más conocidas, pero hay al menos otras tres ciudades importantes. Hubo otras, pero de menor importancia.

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