Los gigantes de Porto Viejo .... Simplemente una leyenda?


Así como hay una leyenda sobre gigantes llegados a la Península de Santa Elena en Ecuador, en tiempos remotos; así también hay otra leyenda de gigantes que arribaron a Puerto Viejo, en el tiempo de Tupac Yupanqui. En realidad las dos se mezclan y algunos cronistas españoles creen que se trata de una sola.

Gutiérrez de Santa Clara, dice que la tierra de la costa se alborotó con la llegada de indios “disformes de altura y grandeza; y que esos tales vinieron en unas barcas o balsas muy grandes, hechas de cañas y madera secas, las cuales traían unas velas latina triangulares, de hacia la parte donde se pone el sol y de hacia las islas Molucas o del estrecho de Magallanes”.

Tipos de gigantes que presumiblemente llegaron a Santa Elena ...

Siempre siguiendo el relato de Gutiérrez de Santa Clara, tales gigantes pretendieron tiranizar, con mucha furia a los naturales, los que temerosos enviaron avisos por medio de los chasquis al Inca que estaba en el Cuzco, pidiéndole protección, ya que la guarnición imperial dejaba por Tupac Yupanqui, no prestaba la suficiente garantía.

El Inca, dispuso que el régulo de Chimú que ya le era tributario, y el gobernador que dejó en la zona de Piura, fuese a proponer la paz a los recién llegados, y advertirles que si querían guerra la tendrían. En la región Tallán se reunieron grandes fuerzas para el caso de ser necesario la lucha y como advertencia.

El Gobernador de los tallanes cumplió con lo dispuesto por el Inca, y los gigantes ofrecieron buen comportamiento, habiendo logrado que los enviados reales les designaran tierras. Pero pasado cierto tiempo, siguieron cometiendo crueldades y abusos, ante lo cual el Inca les mandó hacer nuevas advertencias, exigiéndoles entonces el total sometimiento y vasallaje pues en caso contrario serían exterminados.

La región donde habitaban los gigantes se llamaba Tangarará (era una punta) y luego los españoles la llamaron Punta Santa Elena.

Era una región muy pobre y seca pero dicen que los gigantes cavaron posos en la roca viva y lograron agua, luego cultivaron la tierra y dispusieron de abundante leña.

Eran pocos, y como no habían llegado mujeres perseguían a las indias del lugar para tener relaciones sexuales con ellas, pero les hacían tal daño que pronto morían. Como los nativos envalentonados – con el apoyo ofrecido por el Inca – los enfrentaron por tal hecho, se entregaron al vicio de la sodomía.

Pero más que de la agricultura se alimentaban de la caza y de la pesca. Vivieron sin embargo cada vez en mayor degradación y salvajismo, hasta que el fuego llegado del cielo los mató.


Los gigantes andaban desnudos ...

Casi todos los cronistas españoles se ocupan de estos gigantes y algunos como Cieza de León dicen que existían huesos de esos gigantes hasta en los tiempos del Virrey Antonio de Mendoza. Pero también se habían encontrado huesos de hombres muy grandes en la proximidad de Trujillo y en el siglo pasado, hallaron esqueletos de hombres gigantes en las ruinas de Kuelap en Chachapoyas, de tal manera que por diferentes lugares hay restos y mitos de hombres gigantes.

En 1735 don Juan del Castillo, Sargento Mayor del Batallón de Milicias de Guayaquil, llevó a Quito lo que parecía ser una enorme muela de hombre de cinco kilos de peso. Por fin en 1790 se encargó oficialmente a don Josef del Corral y Marro emitiera un informe sobre osamentas de Puerto Viejo y Santa Elena. Este examinó vértebras y huesos largos de las piernas.

También revisó los pesos que hay en las rocas y en el informe que dio exponía la posibilidad de que más bien se tratara de huesos de animales muy antiguos ya extinguidos y no de hombres. En la actualidad el radio-carbono le ha dado una antigüedad de 18.400 años a los huesos y la tesis de animales antiguos o fauna de sabana, iguales a los que se encontraron en otras épocas en Talara se ha impuesto.

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