Los Colosos de Memnon ... Amenofis III



Las dos estatuas colosales sedentes de Amenofis III conocidas como los Colosos de Memnon son las más llamativas de la antigua Tebas al oeste de Luxor. Ambas estatuas ( de 18 metros de altura) fueron originariamente monolitos, hechas en una sola pieza en cuarcita roja, procedente de la cantera de Gebel el-Akhmar, cerca de la ciudad de El Cairo. 

Desde allí fueron supuestamente transportadas bajo la supervisión del ingeniero Amenhotep hijo de Hapu en un barco desde la Heliópolis del norte hasta la Heliópolis del sur.... Pero, cómo se llevó a cabo el transporte de los pesados colosos es hasta hoy en día un misterio sin resolver como sucede en muchos otros casos.


Los colosos se encuentran en Tebas y la inscripción real del pilar dorsal de la estatua confirma que Amenhotep hijo de Hapu se ocupó de transportarlas desde Heliópolis, cerca de El Cairo, hasta la Heliópolis del sur, que es Tebas.

Allí fueron erigidas delante del primer gran pilono de adobe, que era la entrada al templo funerario de Amenofis III. Dicho templo fue construido en el año 38 del reinado de Amenofis III, momento en el que Egipto estaba en la cumbre de su expansión y poder. Este templo no sólo fue el más grande de todos los templos de Tebas, sino además, el más rico en estatuaria y decoración. Sus pilonos, puertas, muros y columnas faltan en la actualidad. 


Los últimos restos del templo aún constituyen una gran variedad de estatuas, las cuales, a pesar de su mal estado de conservación, son testigos de la profusión y riqueza de la estatuaria originaria del templo. También la inundación anual del Nilo contribuyó a la destrucción de las estructuras en adobe.

Hoy en día, en el recinto del templo los restos visibles son la monumental estela fragmentada y las estatuas colosales, las cuales se cayeron debido a movimientos sísmicos o terremotos. Solo los colosos de Memnón, frente al primer pilono, que representan al faraón sentado, han sobrevivido a las sucesivas y constantes catástrofes. 


Pero como no hay dos sin tres, son 3 los Colosos de Memnón ... Fue un español quién dirigió la reconstrucción de una obra faraónica, en el sentido literal, de la época de los faraones, destruida por un terremoto en el año 1.200 a.C. Un equipo internacional de arqueólogos y cientos de trabajadores lo ha rescatado de entre el agua y el fango, donde quedó sepultado en su momento.

Cada una de las estatuas sedentes de Amenofis III está flanqueada, en el lado norte, por una representación de pie de Mutemuia (concubina y luego esposa de Thutmosis IV , faraón de la XVIII dinastía. Fue también la madre de Amenofis III y ocupó la regencia de Egipto, dada la poca edad de su hijo a la muerte de su esposo Thutmosis IV), y en el lado sur, por la esposa real Tiye (reina egipcia, esposa principal de Amenofis III , de la XVIII dinastía egipcia, hija de Tuya, probablemente una dama de compañía real, y del terrateniente e intendente de los ganados del dios Min Yuya , originarios ambos de Akhmim).

Entre las piernas del rey hay una figura femenina de pie, cuyo nombre se ha perdido. Probablemente se trate de la princesa Sat-Amun, la hija favorita del rey Amenofis y la reina Tiye.


En cuanto a Amenofis III cabe destacar que hizo construir multitud de templos y monumentos ... Los Colosos de Memnon, la sala hipóstila de Karnak, el templo de Luxor, su palacio de Malqata, y otros...

También cabe decir que Amenofis III llevó en sus primeros años de reinado una política de aproximación al clero de Heliópolis y al culto solar. En este imperio Amón se había fusionado con Amón-Ra. El faraón tenía debilidad por este dios primordial, del cual obtenía los poderes para gobernar Egipto .... Con Amenofis se adoptó el modelo de templo plano, con la avenida de esfinges, los obeliscos, los pilonos, el patio, la sala hipóstila y el santuario, con la imagen del dios al que estaba dedicado.

Aquí os dejo una cita que os hará pensar a más de uno ... Los colosos no parecen tan colosales; al contrario, se mantienen acordes con todo lo que los rodea, como si fueran del tamaño natural de los hombres, y nosotros fuéramos los enanos, no ellos los gigantes. Florence Nightingale.

Ahí lo dejo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario