La música y sus efectos .... 432 Hz


La ciencia ha comenzado a re-descubrir los secretos de la resonancia y su impacto en nuestra salud. Los científicos han llegado a la conclusión que muchos elementos tienen una vibración natural de 8 hz (ciclos por segundo). Esa frecuencia no es audible por nuestros sentidos, pero nos afecta de todos modos. Según dicen todo en la naturaleza vibra a una frecuencia derivada de esos 8 hz, y es una frecuencia que está presente en muchos sonidos, los pájaros, los delfines,…

Antiguamente, los instrumentos musicales también estaban afinados en relación a esas frecuencias, lo cual permitía a la gente armonizar su conciencia y su ser, con la energía universal. La idea sería volver a afinar nuestros instrumentos a 432 Hz. Guiseppe Verdi fue uno de los máximos defensores de esta afinación, creando el llamado “diapasón científico”.


Cuando nosotros afinamos nuestros instrumentos a 432 Hz nos acercamos a la forma de afinar de Pitágoras. Éste afirmaba que la música es pura matemática, y que con ella podíamos entender todo el universo.

Cuanto más armónicos sean los sonidos, más nos re- equilibrarán ya que el cuerpo, los pensamientos, las emociones, son vibración en su esencia y responden por simpatía a las vibraciones externas.


Algunas fuentes, afirman que en la segunda guerra mundial, Joseph Goebels (ministro de Adolf Hitler), después de experimentar con el efecto que tenía la música afinada a 440 Hz introdujo la frecuencia, de modo que todos los músicos afinaran sus instrumentos de esta forma. La Organización Internacional de Normalización (ISO) lo aprobó en 1953. 

Esto permite a la gente pensar y sentir de una manera determinada. La música afinada a 440 Hz nos conecta con nuestra parte más mental del pensamiento racional, mientras que la música a 432 Hz nos conecta con nuestra esencia más pura que es la de sentir.


De alguna forma la música a 440Hz nos separa e individualiza, ese es el tipo de sensación que aprovecho Goebels para fines militares. La música a 432Hz nos une ya que se centra en nuestro chakra cardíaco y nos transporta a otra experiencia sonora y sensitiva. Esta frecuencia transmuta y sana el alma, la mente y cuerpo. Regula el corazón (ritmo cardíaco), equilibra lo dos hemisferios, se basa en la geometría sagrada, por ello nos equilibra y transforma.


La diferencia entre 440 Hz y 432 Hz es sólo 8 vibraciones por segundo, pero es una diferencia perceptible en la experiencia de la conciencia humana. La falta de sintonización musical con las frecuencias del universo, es un factor más que genera un desequilibrio en nuestra sociedad. La música abre puertas HACIA dimensiones que nos permiten sentir alegría, paz, emociones positivas. Y cuando la música carece de armonía...agudiza las emociones negativas, motiva a la rebeldía, a la negatividad… por lo tanto también a bloqueos en tu energía, lo cual favorece enfermedades físicas.


Los instrumentos afinados a 432 Hz vibran de forma más natural y nos ayudan a conectar con nuestra esencia PARA recordar aquello que somos.

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