El papel de la mujer en la Iglesia y María de Magdala


Demetrio Fernández, obispo de Córdoba declaró el 14-06-13 lo siguiente ... "Jamás las mujeres podrán ser sacerdotes" ... En qué se basó este obispo para hacer tal aseveración?

Los primeros siglos de la historia de la Iglesia nos muestran la presencia de la mujer en la extensión del Evangelio de Jesucristo. Basta con recordar los nombres de las primeras mujeres mártires por su fidelidad al Crucificado: Felícitas (101-165 d.C.), Perpétua (c. 202 d.C.), Águeda (c. 230 d.C.), Inés (c. 304 d.C.), Blandina (c. 177 d.C.) y muchas más.

Estudiosos de la Historia de la Iglesia han hallado vestigios del sacerdocio femenino en la Iglesia naciente. La principal fuente la encontramos en la propia iconografía, como es el caso de los frescos en los que aparecen mujeres presidiendo la mesa de celebración de la Eucaristía.


Tal es el caso del fresco de la catacumba de San Genaro, en Nápoles, así como en un mosaico en la Iglesia de Santa Praxedes, en Roma, en el que aparecen cuatro obispos presidiendo la mesa, y uno de ellos es mujer, concretamente la obispa Teodora.

Pero vayamos más allá ... Si nos fijamos en las "Sagradas Escrituras" nos daremos cuenta que dan claro testimonio de que Dios no hizo diferencia espiritual alguna en la creación del varón y la mujer, y que en el curso de la historia de la salvación dio la unción profética a muchas mujeres, entre las que la Biblia destaca en el Antiguo Testamento a Débora, Hulda y Sara.

También hay un profetisa en el momento de la presentación de nuestro Señor Jesucristo en el Templo de Jerusalem, cuando el profeta Simeón toma en sus brazos a nuestro Salvador y bendice a Dios, declarando que “sus ojos habían visto la salvación que sería para todos los pueblos, luz para revelación a los gentiles, y gloria de Israel”.

Esa mujer es Ana, “profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Ésta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalem.” (Lucas 2:30-32, 36-38).


Las palabras del Apóstol Pablo en Romanos 16:1-2: “Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.”

El historiador Plineo el Joven en el año 112, informó de dos líderes de una comunidad cristiana que eran mujeres. Uno de los Padres de la Iglesia, San Juan Crisóstomo, dice de Junia “cuan grande es la devoción de esta mujer, que ha sido encontrada digna del título de apóstol”.

En el concilio de Calcedonia, en el año 451, aparece el nombre de una teóloga llamada Pulqueria. Y las fuentes arqueológicas nos dejan sepulcros en diferentes poblaciones:

Tropea, “Leta la presbítera murió a los 40 años”. Melos, Thera: a una mujer llamada Epiktas se le llama presbítera y en Sicilia, aparecen inscripciones donde se puede leer el nombre de una mujer con el título de presbítera.

En una carta de Fimilio a San Cipriano, en el año 230, hace referencia a este detalle de los sepulcros. Incluso, en el siglo IX el obispo Atto Vercelli, explicó que “estas mujeres que eran llamadas presbíteras asumieron las funciones de predicar, dirigir y enseñar”.


También hay una mujer, personaje muy importante a la vez que controvertido e incómodo para muchos que deja claro cuál es el papel de la mujer en aquella época ... Hablamos de María de Magdala.

Marcos 16:9-11: “Habiendo, pues, resucitado, Jesús por la mañana del primer día de la semana apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que (Jesús) vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.”

Pero qué sabemos de María de Magdala? Existe un halo de misterio y silenciamiento acerca de este personaje, pero lo más probable es que María fuera natural de Magdala, localidad próxima al balneario romano de Tibenas, a unos 180 km al norte de Jerusalem, a orillas del Mar de Galilea.

En el texto del Nuevo Testamento nos dice que esta mujer siguió a Jesús desde Galilea ...

En Marcos 15:40-41 podemos leer lo siguiente: “También había algunas mujeres mirando de lejos (a Jesús crucificado), entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo menor y de José, y Salomé, quienes, cuando Jesús estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con Jesús a Jerusalem.”

Es decir, que María Magdalena estaba entre las mujeres que habían seguido a Jesús desde el principio de su ministerio público.

Los Evangelistas Mateo, Marcos y Lucas describen a María de Magdala como discípula de Jesús de Nazaret. Al dirigirse a nuestro Señor Jesucristo como “Raboní”, “Señor mío”, está obviamente confesándose discípula.


La hallamos al pie de la cruz durante la crucifixión del Maestro, junto con María la madre de Jesús y otras mujeres, mientras que los apóstoles varones, a excepción del joven Juan que también permanece al pie de la Cruz, o bien traicionan a su Maestro o bien huyen despavoridos y se ocultan en las sombras.

Los Cuatro Evangelios Canónicos presentan a María Magdalena como la primera en
experimentar un encuentro con nuestro Señor Resucitado y la primera en testificar de la Resurrección del Maestro.

Aunque es el Evangelio según Juan el que más aporta sobre el papel de esta discípula en el relato de la resurrección de Jesucristo. Vamos a recordar algunos textos en este sentido:

Juan 19:25: “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.”

Juan 20:1-10: “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro, y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo:

Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que Jesús resucitase de los muertos. Y volvieron los discípulos a los suyos.”

Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Y cuando hubo dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí; pero no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni!, que quiere decir, Maestro. Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

Fue María Magdalena entonces a dar las nuevas a los discípulos de que había visto al Señor y que él le había dicho estas cosas. Y al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban reunidos por miedo a los judíos, vino Jesús, y se puso en medio y les dijo: ¡Paz a vosotros!

Si nos vamos a las fuentes coptas allí también encontraremos claras referencias sobre María Magdalena y la posición de la mujer en la Iglesia naciente...


El “Evangelio de María Magdalena” como todos sabemos, se encuentra en el “Berlin Gnostic Codex”, archivado bajo el epígrafe de “Papyrus Berolinensis 8502”.

Este códice, bastante bien conservado, fue hallado a finales del siglo XIX en algún lugar próximo a la localidad de Akhmim, en el Alto Egipto. Fue adquirido por el estudioso alemán Dr. Carl Reinhardt, en el año 1896, en la ciudad de El Cairo, y de allí fue trasladado a Berlín.

Este códice debió ser copiado y encuadernado a finales del siglo cuarto o principios del quinto y contiene las traducciones al copto de tres textos muy importantes del cristianismo gnóstico:

“El Evangelio de María Magdalena”, “El Apocryphon de Juan” y “La Sophía (Sabiduría) de Jesucristo”... Estos textos datan del segundo siglo d.C. y fueron originalmente redactados en griego aunque no vieron la luz hasta el año 1955, supuestamente a causa de las dos Guerras Mundiales.


Para entonces, se había descubierto también la fabulosa colección de escritos que conocemos por el nombre de “Biblioteca de Nag Hammadi”. En el mes de diciembre del año 1945 se desenterraron accidentalmente un conjunto de 52 textos religiosos y filosóficos que habían permanecido escondidos durante unos 1.600 años dentro de unas jarras enterradas.

Este descubrimiento, realizado por un grupo de campesinos no lejos de la aldea de Nag Hammadi, en el Alto Egipto, de donde toman su nombre estos documentos, se trataba de una extensa colección de textos en lengua copta, es decir, el idioma que hablaban y hablan los cristianos de Egipto.

Este cuerpo de unas 1.200 páginas, que se conserva actualmente en el Museo Copto de El Cairo, contiene escritos que fueron descartados del canon bíblico hacia el siglo II d.C., por lo que debieron ser considerados heréticos por su carácter gnóstico.

Dos de los textos del “Berlin Gnostic Coidex”, el “Apocryphon de Juan” y “Sophia de Jesucristo”, también aparecieron en la colección de Nag Hammadi, lo que supuso una gran ayuda para proceder a su traducción.

En ellos, la misión de Jesús de Nazaret se destaca como de guía espiritual por encima de su sacrificio vicario. Entre estos textos se encuentran el “Evangelio de Tomás”, el “Evangelio de Felipe” y el “Evangelio de María Magdalena”.

En este último es donde se destaca más la figura de esta discípula de Jesús de Nazaret, muy favorecida con diversas visiones y una percepción espiritual que parece superar a Pedro y los demás Apóstoles.

En uno de estos escritos gnósticos hallados en Nag Hammadi, el “Evangelio de Felipe”, se hace referencia a la rivalidad entre los discípulos masculinos y María Magdalena, a la que se presenta como la discípula más íntima de nuestro Señor. Ya tenemos aquí una clara referencia de la actitud "machista" con respecto a la mujer.

Este texto es modernamente famoso porque se ha dicho que es la primera fuente que sostiene la idea del matrimonio entre Jesús y María Magdalena a pesar que esto no es afirmado en ningún momento en el propio documento... Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera.

Todos los textos de las fuentes de Nag Hammadi en los que se hace referencia a María Magdalena, se la presenta como discípula de Jesucristo, y en algunos se hace referencia a ella como principal entre los seguidores del Maestro.

En el “Evangelio de Tomás”, María Magdalena es descrita como “compañera de Jesús”, y a quien el Maestro amaba más que a todos los demás discípulos. No puede ser accidental, pues, que todas y cada una de las fuentes que explícitamente dan a María Magdalena el “status” de “Apóstol”, hayan sido borradas por quienes optaron por los libros canónicos del Nuevo Testamento, e igualmente decidieron descartar la totalidad de las fuentes gnósticas.

En Lucas 8:1-3 leemos lo siguiente : “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el Evangelio del Reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían (a Jesús) de sus bienes.”

  • El Evangelio de María Magdalena...
De este evangelio se conservan sólo tres fragmentos: dos, muy breves, en griego, en manuscritos del S. II y otro, más extenso, en copto, probable traducción del original griego. El texto copto fue hallado en 1896 por C. Schmidt, aunque no se publicó hasta 1955. Los fragmentos en griego fueron publicados, respectivamente, en 1938 y en 1983.

En el fragmento copto, que es el más extenso, faltan varias páginas (concretamente 1-6 y 11-14). Se trata de un diálogo entre Jesús (mencionado como "el Salvador") y sus discípulos. Tras la marcha de Jesús, los apóstoles se encuentran desorientados.

Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?». Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].

laguna del evangelio: ...del Salvador?». Leví dice a Pedro: «Siempre tienes la cólera a tu lado, y ahora mismo discutes con la mujer enfrentándote con ella. Si el Salvador la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? De todas maneras, Él, al verla, la ha amado sin duda. Avergoncémonos más bien, y, revestidos del hombre perfecto, cumplamos aquello que nos fue mandado. Prediquemos el evangelio sin restringir ni legislar, (sino) como dijo el Salvador». Terminado que hubo Leví estas palabras, se marchó y se puso a predicar el evangelio según María.

  • Igualdad entre el hombre y la mujer ... 
1ª Corintios 11:11-12: “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer, pero todo procede de Dios.” ... Si el relato de Génesis nos dice que Eva fue creada a partir de Adam, la Sagrada Escritura nos recuerda que todos los hombres somos nacidos de mujer. O sea que con esto también tenemos un claro indicio de que hombres y mujeres son iguales, y no existe ninguna distinción entre ellos.

Hechos 2:16-18: “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu (Santo) sobre toda carne y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu (Santo) y profetizarán.”

Jesús trató a la mujer como plenamente humana, en igualdad con el varón en cada aspecto de su ser y de su hacer. Ninguna palabra de desprecio contra la mujer puede hallarse en los labios y las acciones del Maestro. Todas las discriminaciones aberrantes vendrían después ...

Después de todo lo visto podemos afirmar primeramente la presencia de las hermanas en el Evangelio según Juan, lo que demuestra que la mujer estaba muy presente y activa en la comunidad joanina que se halla tras el Evangelio que lleva su nombre.

Las comunidades cristianas de la Iglesia naciente eran asambleas de hombres y mujeres libres e iguales. Nada indica que los dones, ministerios y operaciones del Santo Espíritu de Dios significaran un status diferente entre los hermanos.

No se daba nada que pudiera asemejarse a la distinción artificial hasta nuestros días entre “clérigos” y “laicos”, sino que el discipulado, el seguimiento de Jesucristo, era el único modo de manifestar la fe en el Resucitado, sin las ambiciones por alcanzar posiciones de mayor rango en base a una jerarquización aprendida e incorporada de la sociedad secular y la estatalización creciente en el curso de la historia de la Iglesia.

Todas las estructuras de poder y dominación que han venido caracterizando al cristianismo organizado, institucionalizado y canonizado, no han sido ni son nada más que fruto de las desviaciones que se produjeron tan pronto el emperador Constantino y sus secuaces hicieron de la espiritualidad de los cristianos un sistema religioso con pretensiones de universalidad, como el propio Imperio Romano, al que pretendió fortalecer mediante su sincretismo del Evangelio con el culto a Mitra, como se desprende de las decisiones tomadas en el Concilio de Nicea.

  • Mitra, dios del Sol era un dios conocido en la antigüedad, principalmente en Persia e India y que pasó a formar parte del Imperio Romano. Durante el Imperio Romano, el culto a Mitra se desarrolló como una religión mistérica, y se organizaba en sociedades secretas, exclusivamente masculinas, de carácter esotérico e iniciático. Gozó de especial popularidad en ambientes militares y obligaba a la honestidad, pureza y coraje entre sus adeptos.
El Concilio de Nicea fue el golpe definitivo contra las raíces hebreas de la fe de los cristianos. En el año 321 d.C. Constantino había decretado que el primer día de la semana, que nosotros conocemos por “Domingo”, es decir “el Día del Sol” para los adoradores de Mitra, debía observarse como día cívico, para reposar del trabajo ordinario y para el cese completo de los negocios.

Este decreto no impuso sobre los cristianos ninguna observancia religiosa. Sin embargo, en el año 336 d.C. la Iglesia dominada por Constantino estableció en el Concilio de Nicea una ley eclesiástica por la que se obligaba a los fieles a abandonar el reposo sabático y reemplazarlo por el culto en Domingo, así como la abstención de trabajo servil en el primer día de la semana.

El emperador Constantino colmó de bienes y privilegios a los cristianos y elevó a muchos obispos a puestos importantes dentro del aparato del estado, confiándoles en ocasiones tareas mucho más propias de funcionarios civiles que de pastores de la Iglesia del Señor. A cambio, no cesó de entremeterse en todas las cuestiones de la Iglesia, llegando a atribuirse títulos como el de “Apóstol Decimotercero” y “Máximo Pontífice”... Alucinante!

La mentalidad romana fue penetrando cada vez más en la Iglesia convirtiéndola en un poderoso brazo para lograr fortalecer y unificar el Imperio Romano. De ese modo se estableció el cristianismo como religión oficial del Imperio en el año 380 bajo el emperador Teodosio.

El bautismo en agua, administrado antes de la edad de la razón, substituyó al bautismo con el Espíritu Santo y el fuego del Evangelio de Jesucristo ...

En los que han llegado al uso de razón, se requiere la intención de recibir el bautismo, para que éste se reciba válidamente; Dz 411. Para recibirlo dignamente se requiere, además, la debida disposición interior, que debe consistir por lo menos en la fe y el arrepentimiento por los pecados cometidos ; Dz 798. La Sagrada Escritura exige expresamente, como preparación para recibir el bautismo, la fe (Mc 16, 16 : «El que creyere y fuere bautizado, se salvará» ; Mt 28, 19; Act 2, 41; 8, 12 s ; 8, 37) y el arrepentimiento por los pecados cometidos (Act 2, 38: «Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros» ; 3, 19). La preparación para el bautismo que se exigía en la antigüedad cristiana consistía en el aprendizaje de la doctrina cristiana y en las prácticas de penitencia.

Evidentemente aquí queda claro que un niño ni tiene fe, ni tampoco es consciente del acto del bautismo como tampoco del arrepentimiento de sus pecados.


De ese modo penetraron en la Iglesia los ornamentos religiosos a los que estaban acostumbrados los paganos, y la utilización de templos consagrados a santos particulares, lo que vino a ocupar el lugar de los “lares” o “dii familiaris”, es decir, la deidades romanas de culto privado, cuyo origen se halla en los cultos etruscos a los dioses familiares representados por pequeñas imágenes en forma de estatuillas que se colocaban tanto dentro como fuera de las casas, preferentemente en el  “atrio”, lo más cerca posible de la entrada principal, pero también en las alcobas y las cocinas, en pequeños altares denominados “lararium, lararia”, donde se dirigían las oraciones y se les presentaban las ofrendas familiares.

Aquí tenemos sin duda el origen del culto a los santos patronos, tan arraigado dondequiera esté implantado el catolicismo romano.

El sacrificio del toro negro satisfacía la necesidad de sangre de los espíritus de los finados y el cese de su vagar hasta hallar el descanso eterno. ¿Habrá una posible vinculación de semejantes ritos con los orígenes de la llamada “tauromaquia”? La respuesta está clara!

También entró el uso del incienso, las lámparas y las ofrendas votivas para recuperar la salud, los revestimientos de los oficiantes, el culto a las imágenes y toda una serie de actos y ornamentos ajenos a la sencillez de la vida y el culto de las primeras comunidades cristianas.

  • ¿Cuándo se prohíbe la presencia de la mujer en la Iglesia?
Cuando llegamos a la segunda mitad del siglo cuarto, en el Concilio de Laodicea (363 d.C.), fueron prohibidas las presbíteras (ancianas o pastoras), según manifiesta el canon XI. La prohibición no puede evidenciar más claramente la realidad del ministerio ordenado de la mujer en aquella Iglesia. Si les fue prohibido el ministerio pastoral fue simple y llanamente porque en aquella época lo estaban realizando, no?.

Paradójicamente, en el Concilio de Calcedonia, celebrado entre el 8 de octubre y el 1 de noviembre del año 451 d.C., fue permitida la continuación de las mujeres en el ministerio diaconal, con la condición de que no tuvieran menos de 45 años de edad.

En definitiva, nada tienen que ver las Sagradas Escrituras con lo que nos han transmitido con el paso de los años, en que se ha tergiversado todas las enseñanzas con el fin de beneficiar a unos cuantos.

2 comentarios:

  1. Grandísimo post....está claro que muchos de esos pasajes aun existiendo han sido silenciados y marca claramante una tendencia que aún continúa de desprestigio y minusvaloración de la figura de la mujer. Espléndido.....me gustó mucho!!!.

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  2. pero pq sacar a la mujer completamente de la jugada? cual es tu sincera opinión, Xana?

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