Chavín de Huántar ... Perú


Chavín de Huántar es un sitio arqueológico o monumento arqueológico, ubicado en el distrito de Chavín de Huántar, provincia de Huari, departamento de Ancash, en el Perú.

Fue el centro administrativo y religioso de la cultura chavín, construido y ocupado aproximadamente entre los años 1500 y 300 a.C. Sus estructuras, en forma de pirámide trunca, están construidas a base de piedra y argamasa de barro. 


La estructura más imponente es la conocida como “El Castillo”, llamado también “Templo Mayor” o “Templo Nuevo”. Es una muestra sobresaliente del arte de construir de los antiguos peruanos por el alto grado de perfección alcanzado en materia de ingeniería, en el tallado y pulido de las piedras y en la litoescultura asociada a su arquitectura.

Los chavines representaron a sus dioses en grandes monolitos. Los más conocidos son el lanzón monolítico, la Estela Raimondi, la Estela de Yauya y el Obelisco Tello. Cada uno de ellos es un wanka, que en quechua significa piedra de poder y tienen un carácter eminentemente sagrado. 


Según una interpretación, el monolito o wanka chavín reúne los tres elementos de la trilogía cosmogónica de Chavín: águila, serpiente y felino, (aire, agua y tierra) es decir, deidades represivas que sirven como centinelas y ahuyentan el mal. Así, aire, agua y tierra confirman una armonía permanente con el Cosmos que se trasluce en todo el legado de Chavín.

El wanca más conocido es el emblemático Lanzón monolítico de unos cinco metros de altura. Es una figura antropomorfa con una cabeza tres veces más grande que su cuerpo, de la que brotan serpientes a manera de cabellera. Luce encima una especie de tiara. El resto del cuerpo es corto y grueso. Además, está provisto de enormes colmillos, garras en manos y pies, así como grandes orejeras. Tiene su mano izquierda hacia abajo y la derecha en alto con los dedos extendidos.


Tradicionalmente, a esta imagen se le ha identificado como un dios felino (jaguar). Por su ubicación, al interior de las galerías subterráneas del templo, representaría una divinidad relacionada con el Uku Pacha (mundo subterráneo).

El arte escultórico viene a ser un complemento de la arquitectura chavín. Está representado por monolitos, cabezas clavas, estelas o lápidas, obeliscos, cornisas; todas con figuras grabadas en alto y bajorrelieve que representan a seres mitológicos.

Los monolitos son enormes esculturas de una sola pieza. El exponente máximo de este tipo es el lanzón monolítico, esculpido en granito irregular, de 4,53 m de alto, y que se encuentra en la intersección de los corredores subterráneos del Templo Viejo de Chavín. Presenta la forma de cuchillo, cuyo borde cortante, correspondiente a la cara del ídolo, mira al este. Muestra a un dios antropomorfo, cuya enorme cabeza felínica, con cabellera formada por serpientes ocupa la tercera parte del volumen de la escultura.


Muestra una boca con agudos colmillos y la mirada fiera; su cuerpo es corto y grueso, y las extremidades pequeñas con la mano izquierda hacia abajo y la derecha en alto, con los dedos extendidos.

Las estelas, llamadas también lápidas, son también esculturas líticas de una sola pieza, pero de forma plana. La más conocida es la Estela de Raimondi, llamada así en honor del sabio italiano que lo descubrió en 1872. Mide 1,95 m de longitud, 0,74 m de ancho y 0,17 m de espesor. Se distingue por su complicado dibujo y su fino tallado, representando a un dios antropomorfo, con facciones, garras y colmillos de felino, que empuña en sus manos dos báculos o cetros.

Las cornisas son esculturas más pequeñas que las anteriores, y que posiblemente formaban parte de las lápidas. Un ejemplo es el llamado “Cóndor de Chavín”, que fue hallado incompleto por Tello. Está trabajado en granito y presenta forma irregular. Mide 0.80 m por 0.45 m. Representa la figura de un ave mitológica casi realista, que en principio se reconoció un cóndor, aunque también puede ser un águila o halcón.


Los obeliscos son esculturas en forma de prisma. El más representativo de ellos es el Obelisco Tello. Mide 2,52 m de alto, y 0,32 de ancho en la base. Se halla esculpido en alto, bajo y planorrelieves, representando a dos deidades míticas, o en todo caso, un dios doble hermafrodita (masculino y femenino). Se ven también divinidades secundarias y diversos alimentos (yuca, calabaza, achira) diestramente representados.

Las cabezas clavas son una serie de esculturas hechas en bulto y que representan cabezas de felinos, serpientes y aves, combinadas con rasgos humanos. Deben esa denominación de clavas al hecho que terminan en una prolongación, a modo de clavo, que permitía empotrarlos fácilmente, a distancias simétricas, en la fachada del Templo o Castillo de Chavín. Una teoría considera que se trataban de los guardianes del Templo. Estaban trabajadas en roca arenisca, de diferente consistencia, cuarcita y granito.

Desgraciadamente, de las 56 que en total eran, sólo una se mantiene in situ. Las otras han desaparecido o se conservan en los museos.


El pueblo chavín fue al parecer politeísta y adoró a dioses terroríficos. Según Tello, la religión chavín habría tenido influencia amazónica, ya que sus esculturas muestran seres sobrenaturales, con rasgos felínicos como del jaguar o el puma, caimanes, serpientes y diversas aves andinas como el cóndor y el halcón, o amazónicas como el águila harpía.

El culto chavín se estimuló debido al progreso técnico alcanzado en la producción agrícola, en el desarrollo textil, en la pesquería (uso de grandes redes de pesca), en la orfebrería y la metalurgia del cobre. Estos avances técnicos impulsaron el desarrollo económico y condujeron a la construcción de muchos centros ceremoniales.

El sitio sagrado de Chavín de Huántar fue indudablemente un punto central para los rituales religiosos. La vestimenta y la música tenían parte importante en las ceremonias. La religión chavín tuvo como cabeza principal a una casta sacerdotal; es probable que existiese la figura de un “Gran Sacerdote”, como en la jerarquía religiosa incaica.

Para Tello, el llamado “dios de los báculos” o “dios felino”, considerado el principal del panteón chavín, era la más antigua versión de la imagen de dios Viracocha, que tiempo después aparece difundida en todo el mundo andino.

Pero todo indica que esta deidad no fue una creación chavín, pues modernos descubrimientos arqueológicos han sacado a la luz representaciones de deidades similares, con colmillos de felino, en diversos sitios cronológicamente anteriores al santuario de Chavín. 


Sin embargo, es probable que fueran los chavines los que difundieron su culto por gran parte del mundo andino. Se le ve también presente en el arte de la cultura paracas, que coincide con la fase final de Chavín. En el Horizonte Medio ese mismo dios (o tal vez otro con rasgos similares) se halla representado en el arte tiahuanaco y en el arte huari.

Según una teoría del arqueólogo Richard Burger, la religión chavín implicaba la transformación del ser humano a otro a través del uso de sustancias alucinógenas. Muchas esculturas representan la transformación de una cabeza humana a una cabeza de jaguar. 


El uso de sustancias alucinógenas para fines religiosos era común según los hallazgos arqueológicos ....Y es que estas sustancias son tan viejas como el mundo; fueron utilizados por magos, sacerdotes, chamanes, hechiceros y brujos. 

En el norte del Perú, los indios consumen un cactus que también contiene mescalina, la Opuntia cylíndrica. Lo utilizan los chamanes, mezclado con otros productos, para obtener fenómenos de clarividencia y premonición. También consumen el Cereus peruvianos; con fines adivinatorios emplean el Trichocereus pachoni. De hecho, se han encontrado en Centroamérica estatuillas denominadas "piedras hongo", las cuales representan al "hongo sagrado o teonancátil" (carne de Dios).

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