Castro de Ulaca, España


Castro de Ulaca, es un yacimiento arqueológico de origen vetón, situado en Villaviciosa (Solosancho), en la provincia de Ávila (España). Ulaca es el más grande de los castros vetones y cuenta con restos arqueológicos poco comunes como un altar y una sauna de iniciación, construidos en granito.


Existen restos que abarcan desde la época calcolítica hasta la Edad Media, aunque serán los vetones los que dejen especial huella. Cuenta, como elementos más destacados, la muralla de más de 3 km de longitud, levantada tardíamente a comienzos de la 2ª Edad de Hierro (S. III – II a. C.), sauna ritual o "fragua", iglesia o torreón y el perfectamente conservado altar de los sacrificios.


La fecha del poblado puede datarse del S.VI al II a. C., cuando una de las incursiones de Aníbal en los pueblos del centro peninsular supuso el incendio de la ciudad (aunque este hecho no está confirmado). Se calcula que en la época de mayor esplendor pudo estar habitada hasta por mil personas ocupando una superficie de 60 hectáreas.


Sus restos son numerosos, desde objetos cerámicos hasta aperos de labranza, instrumental ganadero, alfarero, etc., muchos de los cuales fueron expoliados en épocas pasadas; incluso hay restos de molinos de piedra y de varias canteras.


Pero, quiénes fueron exactamente los Vetones?

Este pueblo prerromano que habitó en Ávila hace unos 2,500 años dejó su huella en las tierras abulenses. Pero, hay un dato que nos dice mucho acerca de la hegemonía de esta tribu que estaba emparentada con los celtas y es que, no sólo se asentó en la provincia de Ávila sino también en los dominios de las actuales Salamanca, Cáceres, Zamora o Toledo. 


Los vetones vivían en castros amurallados ubicados en zonas estratégicas para la defensa. Sus construcciones en piedra sólo tenían una planta y techos de madera, barro o ramas. Era un pueblo guerrero, aunque dedicado a la ganadería y al cultivo de cereales en los campos colindantes. Profundamente religiosos y estrechamente vinculados con la naturaleza, adoraban al sol, a la luna y a los animales. En sus ritos funerarios, incineraban a sus muertos y los enterraban en sus necrópolis con objetos como vasijas, armas, u otros objetos vinculados con la vida del difunto.


En la segunda mitad del V a.C. los castros fueron fortificados con murallas, coincidiendo con una época más próspera y relaciones comerciales con otros pueblos a través de una ruta prehistórica que sería el germen de la romana Vía de la Plata. Y es que los vetones se relacionaban con otros pueblos como los vacceos que vivían al norte, los carpetanos al este, los oretanos, túrdulos y célticos al sur, y los lusitanos al oeste.


Verracos ... 

Al igual que otros pueblos prerromanos, los vetones encontraban en la cultura megalítica su forma de expresión. El símbolo más popular y original del arte vetón son los verracos, toscas esculturas en piedra de toros y cerdos, dedicadas a la magia protectora. Algunos se conservan junto a los castros, en sus ubicaciones originales, otros han visto crecer ciudades a su alrededor o han sido desplazados para ornamentar monumentos de posterior factura.


El verraco de Villaviciosa es una estructura zoomorfa de origen vetón sin cabeza que representa a un toro o a un cerdo sita en una plaza junto al castillo de la localidad homónima, perteneciente al municipio de Solosancho, (provincia de Ávila, Castilla y León). Su lugar de procedencia original es el yacimiento arqueológico de Ulaca, también dentro del término municipal. Mide 1,62 m de longitud.

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