Ares del Maestre


Ares del Maestre es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. La historia de Ares del Maestre comienza ya en la Prehistoria, como lo atestiguan las excepcionales pinturas rupestres pertenecientes al Arte Rupestre Levantino, que encontramos en la Cueva Remigia

Se puede describir como un castillo roquero, puesto que parte de él está excavado directamente en la roca, en la cual penetra hasta 43 metros dando lugar a una cueva a la que se accede desde un escalón inferior, que albergaría la población primitiva del mismo y el baluarte de entrada con la torre, semicircular.


La planta del castillo era irregular, pudiéndose distinguir tres recintos, dos semiconcéntricos, adquiriendo de este modo una posición estratégica para la vigilancia y defensa del Coll d´Ares. Su torre del homenaje era circular, con un diámetro de 8 metros

El castillo con restos ibéricos, va a ser a lo largo de toda la historia elemento activo en las vicisitudes de la población. Algunos textos históricos hacen referencia a la existencia de un enclave romano alrededor de la roca que sirvió, en época medieval, para construir el castillo. 


Estas evidencias se podrían confirmar con la aparición de piedras con inscripciones inéditas romanas en el campanario del edificio gótico del Ayuntamiento. La ciudad fue luego destruida, fortificada y engrandecida por los musulmanes. Conquistada en 1170 por Alfonso II, es Pedro II de Aragón quien da la primera Carta Puebla. El rey Jaime I la reconquista definitivamente en 1232. 

En 1234 pasa a manos de la Orden del Temple siendo cabeza de una de sus encomiendas. Al ser disuelto el Temple, por decisión papal, pasó a pertenecer a la Orden de Montesa, su sucesora en el Reino de Valencia.


Curiosamente tras su disolución y el paso a la Orden de Montesa de Ares del Maestre se intentó borrar todo vestigio del paso Templario como ha sucedido siempre. Con los siglos todos los castillos y templos fueron destruidos, pero en este caso, la fuerza de la tierra sigue ahí. La corriente de energía no ha menguado ni un ápice en este altar sagrado.

Pero ... si abandonamos el pueblo y tras un pequeño ascenso nos encontramos en la puerta del moderno campo santo de la localidad.


Incrustadas en lo alto del muro una magnífica colección de estelas funerarias de tumbas templarias. El último vestigio sigue allí sin ningún respeto alejadas del lugar original en el que se colocaron durante le Edad Media. Estas piezas fueron quitadas del campo santo y reutilizadas como bonitos ladrillos de remate.


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