Seres fantásticos ... Nian y los leones de Fu



Nian ... es una bestia que habita bajo el mar o en las montañas y que sale de su escondite al inicio de la primavera para atacar a la gente, en especial, a los niños. 

Dice la leyenda que hace muchos años los pueblos chinos vivían sometidos a la voluntad del monstruo Nian: una bestia enorme, con una gran boca, cuernos largos y afilados y con una rabia suficiente para destruir casas y cultivos en pocos minutos.
Nian significa año en mandarín. La leyenda aún continúa en la mente de los chinos. Todos los años, antes de recibir a "nian" -el año- se reúnen en familia, disparan pólvora y cubren sus casas de rojo e inscriben caracteres de felicidad, protección. La noche de año nuevo la ciudad se convierte en un gran espectáculo donde cada familia dispara su propia pólvora. La ciudad se convierte en un solo ruido que espanta a los monstruos de cada habitante.

La Danza China del León es conocida por haberse originado desde la leyenda del Nian. La tradición tiene sus orígenes en la historia de un Nian atacando una aldea. Tras el ataque, los habitantes de la aldea se reunieron para tratar de descubrir cómo el Nian les dejaría vivir en paz. Las tradiciones de los petardos y las vestimentas tradicionales rojas que podemos encontrar en multitud de Danzas del León, tienen su origen en el plan que los aldeanos idearon, en el cual los tambores y otros instrumentos de percusión eran golpeados, los trajes rojos eran vestidos por todos, y los petardos eran lanzados para espantar a la bestia, y es que Nian, no soportaba los ruidos estruendosos debido a que tenía un oído muy sensible ...

Acorde con el mito, tras aquel sonoro espectáculo que los aldeanos realizaron, el Nian no volvió a aparecer en la aldea de nuevo.


Leones de Fu (Foo) ... son poderosos animales míticos que tienen su origen en la tradición budista y que, consecuentemente, están bastante difundidos en el lejano Oriente.
Los leones de Fu son criaturas inmensas, de robustos cuerpos, similares como su nombre indica a un león, pero con multitud de variantes. 

Lo que más les caracteriza son sus anchas fauces, provistas de enormes y afilados dientes, y sus también anchas narices. Los leones de Fu suelen tener bigotes, tallados bajo sus fosas nasales, y una melena formada por púas redondeadas. Tanto las hembras como los machos lucen una inmensa melena sobre sus cabezas, y unos ojos amenazantes que vigilan las puertas que custodian. Las crías también nacen con la melena provista de púas, y normalmente, todos los leones de Fu portan una esfera metálica o pétrea en sus fauces.


Estas criaturas, también denominadas «perros león» o «perros de Fu» son los guardianes habituales de templos y santuarios en China. Los leones de Foo se sitúan a ambos lados de las puertas de los templos, y los protegen con fiereza. Cabe destacar la distinción entre las parejas de estos seres: Normalmente de los dos que se sitúan en las puertas, el que encontramos a la derecha suele ser el macho, bajo cuya garra podemos encontrar una esfera de piedra o bronce. Al otro lado de la puerta encontraremos casi siempre a la hembra, a la cual podemos distinguir porque bajo su garra protege a un pequeño bebé de león de Foo. Ambas criaturas se suelen asociar también al Yin y el Yang, lo femenino y lo masculino.


Curiosamente en la esfera podemos ver grabada la flor de la vida, esa mística figura geométrica que se compone de varios círculos superpuestos uniformemente dispuestos, y que es la representación sagrada de las formas fundamentales del tiempo y el espacio. 

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