Las Líneas de Palpa


Como si se tratara de un inmenso lienzo, las piedras, colinas y llanos desérticos de Palpa (a 408 kilómetros al sur de Lima, aproximadamente) atesoran infinidad de petroglifos y geoglifos, que convierten a esta pequeña, calurosa y acogedora ciudad de la región Ica, en un auténtico museo al aire libre, en un irreductible bastión de la historia.


Diversos animales, figuras geométricas, personajes extraños, acaso mitológicos, se revelan ante los ojos del viajero, como si fueran las piezas de un inmenso rompecabezas o las señales de un complicado acertijo, cuya resolución permitirá desentrañar los misterios de aquellos hombres, de aquellos pueblos que habitaron los valles costeros del antiguo Perú.


A diferencia de lo que ocurre con las cercanas y mundialmente conocidas líneas de Nazca (a menos de 50 kilómetros), en Palpa, no hay que realizar un sobrevuelo, para observar a plenitud los geoglifos trazados en la inmensidad del desierto por los Paracas, una cultura preincaica famosa por sus trepanaciones craneanas y sus magníficos mantos.


Expertos de las Líneas de Nazca y Palpa creen de que estas extrañas figuras fueron trazadas en tal magnitud para adorar antiguos dioses del firmamento, quienes aparentemente se creía controlaban las fuerzas de la naturaleza, tales como terremotos, periodos de sequía e inundaciones.


1 comentario:

  1. Sé que se ha consensuado cierta teoría de un origen artificial ( creado por el hombre ) de estos fenómenos, pero viendo semejante precisión y exactitud se me hace complicado pensar en ello.

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