Monsanto y su Castillo Templario, Portugal


A unos 25 km de Idanha-a-Nova está Monsanto. Sus orígenes se remontan al Paleolítico. El descubrimiento de vestigios arqueológicos muestran un castro lusitano y aguas termales romanas en el denominado campo de S. Lourenço, en la cumbre del monte.



Tierra conquistada a los moros por D. Afonso Henriques, en 1165, fue donada a la Orden de los Templarios que edificaron el castillo, bajo las órdenes de D. Gualdim Pais. En 1174 Monsanto recibió derecho foral del mismo monarca, que fue confirmado por D. Sancho I, en 1190, quien también mandó repoblar y reedificar la fortaleza desmantelada en las luchas contra León.


Más tarde, en 1217, D. Afonso II confirmó nuevamente el primer fuero. La Orden del Templo mandó reedificar la fortaleza y las murallas en 1923. Con D. Dinis obtuvo, en 1308, Carta de Feira en la ermita de S. Pedro de Vir-a-Corça. El rey D.Manuel I le otorgó nuevo fuero, además de la categoría de pueblo del año 1510.


En 1758 Monsanto era sede de Ayuntamiento, privilegio que mantuvo hasta 1853. De aquí proviene la designación de "pueblo" aún hoy atribuida por los monsantinos a la sede de la parroquia. A mediados del siglo XVII D. Luis de Haro, ministro de Felipe IV, intentó cercar Monsanto, sin éxito. Más tarde, a principios del siglo XVIII, el Duque de Berwick intenta cercar también Monsanto. El ejército portugués, comandado por el Marqués de Minas, derrotó al invasor en los contrafuertes de la elevación de la colina.


Ya en el siglo XIX, el imponente castillo medieval de Monsanto fue parcialmente destruido por la explosión accidental del almacén de municiones, en una noche de Navidad, quedando actualmente apenas dos torres, la del Peão y la de homenaje, además de las bellísimas ruinas de la Capilla de S. Miguel (siglo XII). Monsanto es el resultado de una fusión harmoniosa entre la naturaleza y la acción del hombre, a lo largo de la Historia. Tal unión originó los curiosos usos de las grutas y rocas como piezas de construcción. Las rocas graníticas están de tal modo unidas a las viviendas que sirven tanto de suelo como de paredes o techos.


Además del propio conjunto urbano y del castillo, Monsanto conserva varios ejemplares de arquitectura militar y religiosa. Dentro de las murallas existen dos capillas. En la Capilla de Santiago se puede apreciar una puerta románica con un arco ojival. La Capilla de Santa María do Castelo está rodeada por un cementerio, en el cual se excavaron sepulturas con formas antropomórficas en la roca. Pero, la más importante es la Capilla Románica de São Miguel (en ruinas). Situada entre el castillo y la Torre do Peão, es testimonio de una civilización primitiva - S. Miguel -, junto a un monumento de culto a Marte y a otros dioses paganos. Está rodeada igualmente por sepulturas excavadas en la roca granítica (cementerio paleo-cristiano).


Junto a la puerta de la población, abierta en la muralla en el reinado de D. Manuel, se encuentra la Capilla de Santo Antonio, de la misma época, con una puerta con arco de medio punto, delimitado por dos bastones decorados con flores de lis. Cabe destacar, además, la bóveda de la capilla funeraria, de estilo gótico.


Al otro lado del pueblo, junto al arco de la Puerta de S. Sebastián, se encuentra la Capilla de Espírito Santo, construida en los siglos XVI y XVII. En el camino entre estas dos capillas se encuentra aún la Iglesia de la Misericordia, de raíz Románica, y la iglesia Matriz o de São Salvador, con fachada del siglo XVIII, en el interior de la cual yace su fundador, en un túmulo con inscripción de 1630. En sus altares existen imágenes de gran valor artístico, por ejemplo, algunas esculpidas en granito.


En la base de la montaña, alrededor de la población, está situada la Capilla de S. Pedro de Vir-a-Corça (o de Vila Corça), construida en granito, posiblemente del siglo XIII, donde destaca el rosetón. Cerca de la Iglesia de la Misericordia se puede visitar la Torre del Reloj o Torre de Lucano, construida en el siglo XIV, donde se colocó una réplica del Gallo de Plata (trofeo otorgado a Monsanto por haber conquistado el título de "la aldea más portuguesa de Portugal", en 1938).















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