Misterios del Templo de Dendera


Dendera es una ciudad situada 60 kilómetros al norte de Luxor, sobre la ribera occidental del Nilo. Allí se encuentra el templo de Hathor, una estructura tolemaica que guarda huellas datadas en las primeras dinastías y marcas que llegan hasta la era cristiana.


Entre otras cosas, este templo es famoso por poseer la sala del nacimiento más antigua conocida en Egipto. Estos lugares sagrados fueron en algún momento testigos de rituales cargados de una fuerte religiosidad y los mitos que guardan son hoy admirados por amantes de la egiptología de todo el mundo.



Al igual que el de Edfú representa un típico ejemplo de edificación del periodo ptolemaico. Se encuentra orientado hacia el Nilo, que fluye de este a oeste, por lo que su orientación real es al norte, pero para los egipcios representaba, de forma simbólica, el este hacia el que generalmente se orientan los templos, como dejaron escrito en las inscripciones que aparecen en él. 


Dendera es un templo greco-romano al norte de Luxor, que presenta su famosa pintura de Cleopatra y Cesarión (hijo de Cleopatra y Julio César). Este templo es famoso por los signos del zodiaco dibujados en el techo.



Su nombre proviene de la palabra egipcia IUMIT TENTORE. El templo actual está edificado sobre uno muy antiguo de la Dinastía VI. Está dedicado a la diosa Hator llamada también "la dorada". Para ella los sacerdotes agitaban el sistro. 


Todos los años la diosa salía de su templo para visitar a su esposo Horus de Edfu. Los festejos duraban 15 días. Al final de la fiesta nacía su hijo Ihy, músico. En la entrada, hacia la izquierda, se puede observar una estatua del dios Bes, genio protector de la mujer embarazada y hacia la derecha el mammisi de Augusto, pudiéndose observar en los muros imágenes del nacimiento e infancia de Horus. Los ritos celebrados en él tenían como función legitimar el origen divino del faraón.



Hay un segundo Mammisi, el más antiguo construido perteneciente a la Dinastía XXX (Nectanebo I) y los ritos egipcios indicaban que allí la diosa Hathor daba a luz al joven Ihy, hijo de Horus, que representaba la fase juvenil de los dioses creadores en general. Los muros de la sala mayor muestran a los dioses tolemaicos haciendo ofrendas a la diosa.


  • Zodiaco de Dendera ...
Desde el comienzo de su civilización, los antiguos egipcios mostraron un gran interés por los cuerpos celestes. Entre otras cosas, porque el estudio del firmamento resultaba de gran importancia para su vida cotidiana, ya que les permitía determinar, por ejemplo, las fechas de las inundaciones anuales del Nilo, facilitando así su aprovechamiento en materias agrícolas.

Aquella atención hacia las estrellas tenía también un fuerte componente religioso, ya que algunas de las divinidades egipcias más importantes estaban plenamente identificadas con constelaciones y estrellas. Así, la diosa Isis estaba vinculada con la estrella Sirio (Sepdet o Sopdet), mientras que Osiris guardaba una estrecha relación con la constelación de Orión (Sah).

Desde un punto de vista arqueológico y artístico, esta fascinación religiosa de los antiguos egipcios por los astros tuvo como consecuencia más directa la representación de sus creencias y conocimientos astronómicos en templos, tumbas y sarcófagos.


Un ejemplo bastante tardío (siglo I a.C.) es el zodiaco encontrado en el templo de Dendera, muy cerca de los recintos de Luxor y Tebas. Este templo fue descubierto durante la presencia napoleónica en el país del Nilo, concretamente en 1799. El recinto sagrado está dedicado a la diosa Hathor, y la parte que más nos interesa es un zodiaco plasmado en un bajorrelieve, que originalmente estuvo en el techo de una de las capillas del templo y ahora está expuesto en el Museo del Louvre.

La imagen, que data del año 50 a.C. ,consiste en un “círculo” en el que aparecen representadas las constelaciones conocidas y estudiadas por los egipcios, aunque muestra ya signos zodiacales de clara influencia griega.

El “disco” de Dendera está sostenido por cuatro figuras femeninas –que simbolizan los pilares de la Tierra–, además de por cuatro parejas de espíritus con cabeza de halcón. Entre estas figuras, por otra parte, aparecen representados los 360 decanatos que, sumados a los epagómenos, componían el año solar egipcio de 365 días.


 En el interior del disco encontramos plasmados los signos del zodiaco (algunos son fácilmente identificables, como Capricornio o Tauro), pero también a Aj Mesjetiu (“la brillante de la Pata de Buey”), Sah (Osiris), la “Vaca celeste” (Isis), además de otras figuras animales, correspondientes a sendas constelaciones.

También están representados los cinco planetas conocidos en aquella época por los antiguos egipcios y, curiosamente, tres de ellos aparecen relacionados con signos del zodiaco concretos: Venus con Acuario, Júpiter con Cáncer y Marte con Capricornio.

Aunque los antiguos egipcios creían que la posición de ciertos astros podía influir positiva o negativamente en sus vidas, el singular zodiaco de Dendera no tuvo una función astrológica. En realidad, y según los estudios realizados por varios astrónomos, sería más bien una especie de “mapa celeste”, una “instantánea” del firmamento en varias fechas concretas.


Albert Slosman publicó en París en 1.976 su libro titulado "El Gran Cataclismo", donde documenta con todas las pruebas que ha podido obtener la fecha del último gran cataclismo hace 12.500 años. Según él esta fecha aparece en el zodiaco de Dendera al ser la constelación de Leo la que sobre una barca parece guiar a todo el conjunto. Fecha tan arcana fue también mencionada por el grupo de astrónomos de Charles Dupuis que estudiaron el zodiaco a su llegada al Museo Imperial de París (futuro Museo del Louvre) en 1.822.

  • Lámpara de Dendera ...
La lámpara de Dendera es el nombre que recibe, en medios pseudocientíficos, varios relieves de piedra (solos o en doble representación) esculpidos en los muros del templo de Hathor de Dendera, en Egipto, iniciado por Nectanebo I (siglo IV a. C.) y terminado en época romana. Los bajorrelieves son interpretados por los egiptólogos como una serpiente surgiendo de una flor de loto, un símbolo de carácter mitológico ...

Los espléndidos y enigmáticos relieves de la cripta son cosmogónicos y muestran una serpiente (símbolo del principio dualista subyacente en toda la creación, como en el Génesis la separación del cielo y la tierra) nacida de una flor de loto, símbolo de la creación como una manifestación de la conciencia.


- Explicación científica

Harsomtus es la denominación que dieron los griegos al dios egipcio Hor-sema-tauy, «Horus unificador de las Dos Tierras», que adopta diversas formas en las representaciones, y una de ellas es la de serpiente emergiendo de un loto. Dichos lotos cerrados de los que nace Harsumtus, bajo interpretaciones totalmente desconocedoras de la mitología egipcia, son las supuestas bombillas.

- Interpretaciones no científicas ...

En contraste con la interpretación científica, algunos investigadores plantean la hipótesis de que los relieves representan el uso de la tecnología eléctrica en el Antiguo Egipto, comparando los objetos centrales de los relieves con otros dispositivos similares más modernos (como los tubos de Geissler, tubos de Crookes, y lámparas de arco eléctrico).

Esta hipótesis parece «obvia» para el ufólogo Erich Von Däniken, más aún al encontrarse en una «cripta secreta». Däniken ignora u omite que también existen representaciones similares en la planta baja y en otras zonas del templo.


La sugerencia humorística de Joseph Norman Lockyer a un colega de que las lámparas eléctricas explicarían la ausencia de restos de antorchas en las tumbas egipcias ha sido remitida a veces como argumento en apoyo a esta interpretación, si bien, en realidad, el científico quería demostrar el uso de un sistema de reflexión con espejos

Los partidarios de esta interpretación también han utilizado como argumento un texto antiguo referido a «largos mástiles cubiertos con placas de cobre» pero el egiptólogo Bolko Stern ha descrito en detalle que dichos postes estaban cubiertos de cobre para usarlos en ritos mágicos, no para usar la electricidad o los rayos, pues no se ha encontrado ninguna prueba de la manipulación de electricidad en Egipto.


Peter Krassa y Reinhard Habeck han ideado una teoría básica de la operación del dispositivo como lámpara eléctrica, aunque sus conclusiones no han sido aceptadas por la egiptología.

Pero no sería éste el único misterio encontrado en el Templo de Dendera, si nos fijamos en el personaje que sostiene la "bombilla" apreciamos que su tamaño está muy por encima del de los demás, acaso estamos frente a un "nephilim" citado en el libro de Enoch? Es curioso que no sólo en Egipto encontramos relieves de gigantes ...


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