El Túmulo Funerario de Nemrut Dagi


Uno de los más impresionantes sitios arqueológicos de Turquía está situado a más de dos mil metros de altura. Se trata del hierotheseion o santuario funerario de Antioco I de Commagene, construido en la misma cumbre del Monte Nemrud, a 2.150 m sobre el nivel del mar, en la zona sudeste de la península anatólica. Cabe decir que este santuario fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.


Un santuario repleto de centinelas en irreversible estado de letargo; gigantescas formaciones de piedra que muestran las impertérritas faces hieráticas de Hermes, Apolo, Mitra, Zeus, Heracles, Hércules o la diosa de la Fortuna y cuyo destino ha quedado sellado, con la mirada clavada en un horizonte que les contempla con indiferencia.


Hay también otras estatuas, dos águilas y dos leones, que parecen resguardar el túmulo funerario situado a sus espaldas, poseedor de más de 50 metros de alto y 150 de diámetro, rodeado por tres terrazas monumentales escalonadas y adornadas también con colosales estatuas de los dioses del Olimpo sentados en sus tronos. 


Las estatuas entremezclan rasgos faciales griegos con vestimentas y peinados persas. El terraplén de la parte Oeste del túmulo cuenta con una gran losa con un león y un grabado de carácter astronómico con la posición de las estrellas y los planetas Júpiter, Mercurio y Marte el 7 de julio del año 62 a. C., posiblemente haciendo referencia a la fecha del inicio de la construcción del monumento. La zona oriental se encuentra muy bien conservada y está compuesta de varias capas de roca donde se puede apreciar evidencias de un antiguo camino amurallado entre las pendientes Este y Oeste. 


El túmulo está rodeado por tres terrazas escalonadas, adornadas con estatuas enormes entronadas, cuyas cabezas descansan sobre la tórrida arena como testigos inertes de una degollación masiva que, sin duda, se produjo a causa de diversos temblores sísmicos.

Entre las efigies desmembradas, hallamos también la testa del ensoberbecido monarca Antioco I, cuya cámara funeraria reside aún sumergida en el vientre virginal del Monte Nemrut.


Entre los distintos posibles usos de este emplazamiento que los arqueólogos han barajado, se incluyen entre otras, también las ceremonias religiosas, probablemente por la naturaleza astronómica y religiosa del monumento.

El santuario rinde culto a Mitra, dios de la luz solar en la cultura india y persa, y fue erigido por el rey Antioco I entre los años 86-38 a.C


La tumba esquiva ....

El túmulo que mandó erigir, una grandiosa realización compuesta por piedras machacadas que forman una pirámide de ciento cuenta metros de diámetro y algo más de cincuenta de altura, permanece hasta el día de hoy guardando todos los secretos al igual que el primer día. Todos los esfuerzos para localizar la cámara funeraria en el interior del túmulo, las galerías o pasadizos que seguramente recorren el interior de la construcción, han resultado baldíos, a pesar de no escatimarse medios ni recursos por parte de multitud de expediciones desde que se descubriese a finales del siglo XIX. Ni picos y palas, ni burdas e inadecuadas voladuras con explosivos, ni el empleo de equipos muy sofisticados de láser e infrarrojos han sido capaces por el momento de perturbar la última morada del rey que soñó con alcanzar la gloria eterna.


Muchas dudas han surgido en torno a la elección del emplazamiento así como el diseño del túmulo por parte de Antioco I. ¿Cómo un rey tan aparentemente vulgar consiguió construir un refugio inexpugnable? ¿Es sólo la tumba de un rey o esconde algo más importante? 


Independientemente de los continuos fracasos en cuanto a la localización de la cámara funeraria, no deja de sorprender la totalidad de la construcción que acompaña al propio túmulo y dan testimonio de que allí no sólo existió una tumba, sino un santuario de dimensiones colosales. En varios bajorrelieves localizados se encuentran representaciones de Antioco I siendo recibido por los dioses, pero la que realmente ha sorprendido a los investigadores fue el descubrimiento de una estela, que como indicábamos anteriormente, tenía representaciones planetarias que apuntaban a una fecha muy concreta, el 7 de julio del año 62 a. C., y a la que se le ha supuesto como la del inicio del complejo funerario. 


¿Cómo fueron capaces de reflejar sobre la piedra los astros de manera tan precisa sin el conocimiento suficiente del Sistema Solar?

En la terraza este existe un gran altar de incineración, que ha hecho sospechar a algunos investigadores que tal vez la razón principal por la que hasta ahora nadie ha podido localizar la tumba de Antioco I es que, éste, tal vez fue incinerado en dicho altar, y sus cenizas esparcidas posteriormente por su reino, por lo que sencillamente jamás existió cámara funeraria alguna. Pero entonces, ¿por qué construir el gigantesco túmulo formado por miles de toneladas de grava y piedras en un lugar tan inaccesible e inhóspito como lo es la cima de una montaña? Si es cierto que Antioco I buscaba la gloria que no pudo conseguir en vida ¿sería lógico incinerarse y no rodearse de numerosos tesoros en una grandiosa tumba? La impotencia de los investigadores ante la falta de avances que pudiesen ayudar en desentrañar los enigmas que rodean la colosal obra de Antioco I, no han dejado hasta el momento de crear polémica.


¿Cuál fue realmente el motivo para la elección de la cima del monte Nemrut? ¿Fue la razón de ser el punto más alto del reino de Comagene y por tanto proporcional a la arrogancia de Antioco I o existía otro motivo?


Dioses del Olimpo ...
«Yo, Antíoco, he mandado erigir esta mausoleo para mi mayor gloria y para gloria de los dioses»: así reza una de las inscripciones grabadas en la parte posterior de los tronos de las terrazas oriental y occidental. A juzgar por estas inscripciones, Antíoco pretendía ser el adalid de una nueva religión, fruto de la unión sincrética de elementos religiosos greco-romanos y persas. En el Nemrut Dagi, el rey de Comagena consiguió librarse de su complejo de inferioridad e ignorar, por una vez, la prudente política de equidistancia que practicó, durante su reinado, respecto al imperio romano y el persa.



1 comentario:

  1. Demasiadas preguntas sin respuesta...ó sin querer responderlas...vuelven a colación las interrogantes de esa forma de ver el universo tan PRECISA para esos tiempos.

    fdo: perilla4

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