Petra, tierra bíblica y de leyendas


Situada en Jordania, Petra es tierra de leyendas bíblicas y fue uno de los lugares más destacados de la ruta de la seda y por ende del mundo antiguo, aunque curiosamente no tiene la popularidad de otras civilizaciones mediterráneas de la Antigüedad. Sin embargo, este pueblo nos legó una de las más hermosas construcciones realizadas jamás por la mano del hombre.

Petra es así mismo impresionante por sus largos cañones (como el Siq), desfiladeros, miradores, por sus colores rosa, rojo, amarillo y azul que forman sublimes diseños donde la luz del sol en las diferentes horas del día, juega continuamente con una gama de colores increíbles en la piedra, que hace que parezca una ciudad diferente según la hora en que pasees por ella. En segundo lugar, por su arquitectura, con vastas tumbas excavadas y talladas en la roca por una civilización aún poco conocida, la de los nómadas nabateos. Todo ello sin olvidar algunos vestigios de la ocupación romana ... Hay más de 800 monumentos tallados en la roca, que datan de los periodos edomita, nabateo y romano.



Petra se encuentra en un valle muy angosto, al este del valle del Aravá, que va desde el Mar Muerto al Golfo de Aqaba. Antiguamente tenía una situación de privilegio, que la convertía en un alto ineludible en la ruta de las caravanas que comerciaban con especias y otros productos como seda, perlas y marfil, entre Medio Oriente y el Mediterráneo. Debía su prosperidad a los nabateos, el pueblo que la ocupó en el siglo VI a.C., pero el paso de los siglos la sumió en la crisis y el olvido, con su consecuente “desaparición” de los mapas. Sólo quedaban, como testimonio de que realmente había existido, los escritos de Diodoro de Sicilia y Estrabón, que alabaron sus riquezas.


Johann Ludwig Burckhartd, de Suiza, re-descubrió esta ciudad, la reina rosa del desierto jordano, a comienzos del S.XIX ... Se cuenta que Burckhardt supo de este lugar por oídas y consiguió encontrar la “Ciudad Perdida” engañando a los custodios, ante quienes se presentó como un árabe de la India que deseaba realizar un sacrificio en la tumba del profeta Aarón. Antes había tenido que convencer a su guía para que lo llevase hasta el lugar donde se decía que se encontraba la misteriosa ciudad, totalmente desconocida para los occidentales, pero no era tarea fácil ni apta para no iniciados ...

Sus templos y monumentos excavados en la roca, en muchos casos semiocultos por los desfiladeros, alcanzaron una gran popularidad tras su aparición en una de las aventuras de Indiana Jones. Sin embargo, pocos visitantes conocen las complejas claves astronómicas que se esconden en este recóndito enclave del desierto jordano.

Siguiendo el camino del Siq, en dirección N.O, se encuentra la Tumba del Obelisco, el Tesoro (Al Khazneh) y el Teatro para dejar al E, las tumbas del Palacio, Corintia, de la Seda y de la Urna, el templo de los Leones alados, el Mausoleo de Sextius Florentinus y una iglesia bizantina del siglo V con ricos mosaicos; y al O, el altar de los sacrificios, el Museo y el castillo de los Cruzados. Más alejados del camino, se encuentra el Monasterio (Al Dir) y el Triclinio del León.

Pero veamos cuales son los lugares más representativos en Petra ...


Petroglifos


* Los Djinn Blocks: Monumentos de forma cuadrada y de construcción nabatea, de función misteriosa. Pudiera tratarse de una tipología inusual de tumbas, aunque tampoco sería extraño que fueran construcciones en honor del dios nabateo Dushara, representado usualmente con forma geométrica.


* La tumba de los Obeliscos: Coronada por cuatro de estos. Debajo de los obeliscos se observa un lecho y en la parte inferior tres habitaciones que hacen sospechar que estuvieron destinadas a la organización de banquetes funerarios de los nabateos. La influencia de la arquitectura egipcia es evidente.


* Bab As- Siq Triclinium: 3 salas excavadas en la roca ... Se llama triclinio al asiento en forma de diván en que se reclinaban griegos y romanos para asistir a un banquete, y, por extensión, al comedor o sala en la que tenía lugar el ágape. En Petra encontraremos varios ejemplos de triclinios usados en banquetes funerarios rituales.


* El Siq: Es la vía de acceso a la ciudad de Petra. Es un desfiladero de 1,2 Km. de largo y 100 m. de profundidad, de 4 a 6 metros de ancho y entre 40 a 170 metros de alto. Cuanto más se ingresa uno en la oscura garganta, más se estrechan las altas paredes rocosas, el desfiladero fue tal vez una vía de purificación espiritual.

En las paredes se observan hornacinas en honor al dios Dushara, un desfile procesional de hombres y animales, inscripciones históricas y hasta un altar de sacrificios, sencillo, en medio del camino, y al lado de un pequeño habitáculo excavado en la roca, tal vez lugar del sacerdote o para almacén de elementos de culto. Al final se divisa el Tesoro, justo en el momento en que menos se lo espera uno.


* El tesoro del Faraón: Es el monumento más hermoso y emblemático de todos los de la ciudad, de 40 m. de altura y completamente tallado en la roca, ubicado estratégicamente en un espacio reducido y relativamente protegido de la intemperie, con un suave color rosado.

El conjunto esta integrado por una fachada de dos niveles, la de abajo sostenida por seis columnas, y coronada por sendos obeliscos no finalizados. El interior es una sala funeraria cuadrada sin decoración actual alguna.


Su estilo arquitectónico es ajeno al estilo nabateo que predomina en Petra y se ajusta a los cánones del helenismo tardío, en su momento de decadencia y abarrocamiento

Su nombre proviene de una creencia: Los beduinos creyeron durante mucho tiempo, que la urna que corona el monumento contenía el tesoro de un faraón.


* Lugar alto del sacrificio: Hay que subir un rato por senderos y escaleras. En la cima, además del altar, pueden verse dos obeliscos de 7 m de altura que representan a los dos dioses más importantes: Dushara y Al 'Uzza.

Se compone de una plataforma más o menos ovalada, en mitad de la cual se ubica el santuario, en el centro una pequeña tabla saliente rectangular, que sería la mesa de ofrendas, los canales evacuaban la sangre, esta era un símbolo de vida y los sacrificios eran vistos como ceremonias de renovación de la relación entre los hombres y los dioses con el fin de propiciar el bienestar y la prosperidad de los ciudadanos, llevándose a término el ritual en una atmósfera de júbilo y festejo. La mayoría de las veces se sacrificaban animales, pero hay testimonios de que se practicaban también sacrificios humanos.


* El teatro romano: Los nabateos lo construyeron en el siglo I a.C. con 33 hileras de gradas para un aforo de unos 4.000 espectadores. Lo hicieron al modo griego, más abierto hacia el exterior. Todo el graderío está esculpido en un basamento monolítico, hoy muy erosionado, que se prolonga por arriba con las fachadas de casas o tumbas de estilo asirio.

Los romanos, tras la conquista de la ciudad, ampliaron el lugar para darle un aforo de 7.000 personas, pero un terremoto lo dañó severamente en torno al 363 después de Cristo.


*Calle de las Columnas: Es el centro mismo de la ciudad. Aquí estuvo el mercado, con negocios y casas.


*Templo de Dushara (Qasr Al- Bindt Firaun)


*Templo del León Alado: Sus ruinas esparcidas muestran capiteles esculpidos con volutas que asemejan la forma de un león alado. El templo que mostraba un interior recubierto de losas de mármol podría haber estado dedicado a la diosa Atargatis, divinidad femenina equivalente a la Venus latina.


*Las tumbas reales: Impresionantes, sobre todo desde lejos, cuando se llega desde la vía romana. Unas escaleras conducen hasta allí. Con sus cinco divisiones horizontales y sus 45 m. de altura, constituye la fachada más grande de Petra.


*Tumba de la Urna: Con una gran terraza abierta y columnatas en torno a ella, y un gran interior de paredes rectilíneas y gran capacidad, las reducidas ventanas entre las columnas de la fachada comunican con cámaras independientes colgadas a gran altura e inaccesibles para animales y ladrones, que serían nichos para depositar cuerpos difuntos. La del centro está cerrada por una losa, esculpida con una figura muy borrada que, según testimonios del pasado, representaría el torso de un hombre vestido con una toga; según el Abate Starcky, estaríamos contemplando el retrato del difunto Malchus II, a quien pertenecería la cámara funeraria trasera.


*Tumba de la seda: Esta tumba se encuentra un poco más al norte, tallada también en las paredes rocosas del monte Kubtha, al fondo de una profunda concavidad.

La Tumba de la Seda no presenta ningún rasgo excepcional desde el punto de vista arquitectónico, al tratarse de una tumba que sigue un modelo simple, abundante en Petra, con cuatro pilastras adosadas al muro de fachada sustentando una doble cornisa rematada por el típico motivo asirio de escalerillas. Esta tumba es, no obstante, célebre a causa de la vívida coloración de su fachada de piedra, puesta en evidencia por la erosión de su superficie externa, que deja ver las subyacentes bandas de veteados polícromos de la arenisca en toda la parte baja de la fachada.

Los colores de las vetas (azules, salmones, lilas, rojos, rosas, malvas, violetas, grises) se funden entre sí tan suavemente y trazan un dibujo tan sinuoso y de matices tan delicados, que evocan al combinarse la textura tornasolada de un tejido de seda; de ahí el nombre otorgado al monumento.


*Tumba la Corintia: A poca distancia de la anterior, siguiendo más hacia el norte, la Tumba Corintia recibe este nombre de los primeros arqueólogos que la estudiaron y dieron por supuesto que sus borrados capiteles eran de orden corintio. Esta interpretación sería inexacta, dado que los capiteles son variaciones de los que adornan el Jazneh.

Los derrumbamientos y la erosión de siglos han desfigurado este monumento hasta el punto de que sólo se puede distinguir el esbozo de lo que fue.

La fachada se divide en dos claros pisos superpuestos, pero las partes superior e inferior se basan en estilos arquitectónicos diferentes. La mitad superior es una directa imitación de la parte superior del Jazneh, mientras que la inferior reproduce el complejo juego de líneas y planos del Triclinio del Bab el-Siq, y ofrece una gran similitud con las fachadas de la Tumba del Frontón Partido y la Tumba del Renacimiento. Responde, por tanto, a una mezcla o más bien a una superposición del estilo helenístico con el estilo nabateo local. La tumba adopta, y esto se aprecia al primer golpe de vista, el mismo porte y modelo estructural que el Jazneh y el Deir. 

En la parte baja de la fachada, las puertas laterales entre las columnas de la izquierda rompen la simetría propugnada por las directrices clásicas, no estando compensadas por los pequeños nichos que se abren a la derecha. La cámara central, de 10 x 13 m de planta, gravemente deteriorada en varias zonas, no conecta con las otras cámaras laterales.


*Tumba del Palacio: Se le llama Tumba del Palacio por su supuesta similaridad con un palacio real, ya que poseía elementos que habrían sido imitados de la Domus Aurea de Nerón, en Roma.

La articulación de la planta baja no se corresponde con la del resto del edificio, que es de pronunciado acento nabateo. Cuatro hermosos portales, enmarcados por pilastras y ornados con frontones triangulares y curvos alternos, invitan a penetrar en las cuatro cámaras correspondientes, estando sólo las dos centrales interconectadas. La mayor mide en planta 11 x 8 m aprox. En su tiempo, estas salas estarían enlucidas y cubiertas de motivos pictóricos ornamentales. Hoy los lisos paramentos lucen otro tipo de decoración: el que la Naturaleza reservaba para nuestra sorpresa oculta bajo la capa de pintura desaparecida. Y es, una vez más, el maravilloso juego abstracto de líneas, masas y colores, a base de manchas de cebra ocres sobre fondos rojo sangre y racimos de vetas ondulantes como olas petrificadas, que se pone en marcha cuando las entrañas profundas de estos montes de areniscas polícromas son horadadas y alisadas por el cincel.

En el piso intermedio, dieciocho columnas adosadas sostienen un entablamento a base de entrantes y salientes, patrón que se repetirá en el piso superior, muy arruinado. La mayor parte de este tercer piso estaba construida en piedra sillar y no excavada en la roca, al sobrepasar el monumento la altura del acantilado. Su derrumbamiento parcial dificulta calcular la altura original del edificio. Tampoco ha podido ser datado con seguridad.


*Tumba de Sextus Florentinus: Se trata de la única tumba de Petra que muestra una inscripción en latín y fechable. La inscripción se halla grabada en una losa sobre la puerta, bajo el frontón circular central, deja constancia de que nos hallamos ante un monumento funerario en honra y memoria de Lucius Papirius Sextus Florentinus, gobernador romano de la provincia de Arabia (hacia el 127 d C), mandado construir por su hijo obedeciendo la voluntad de su progenitor, que habría querido ser sepultado aquí.

El complejo diseño de la fachada es de carácter romano, pero los detalles constructivos reflejan una marcada influencia nabatea.


* Tumba Carmín: Más al nordeste, en la orilla frente a la garganta que corta el Kubtha, al borde de su desembocadura en el valle central de Petra, la Tumba Carmín hace pareja con la de Sextus Florentinus, como si entre ambas guardaran la entrada al wadi.

Debe su nombre al vívido colorido rojizo que impregna su fachada, producto una vez más de la descomposición de la superficie de piedra arenisca que destapa el veteado natural subyacente, en una explosión de manchas granates y bermellones que se entremezclan con bandas espigadas a modo de plumas de colores azules y blancos.
Desde esta tumba partía en dirección oeste la muralla nabatea septentrional levantada para proteger esta zona del valle, que al estar circundado de colinas y montes más bajos y accesibles de lo habitual en el laberinto rocoso de Petra, constituía un punto débil entre las defensas naturales de la ciudad.


*Moghar al-Nassara: Es el nombre con el que se conoce este conglomerado de habitáculos y tumbas, diseñadas con distintas soluciones arquitectónicas, que trepan por las pendientes de la colina. Se trataría de un suburbio de Petra situado extramuros al norte de la muralla septentrional.

Por la gran cantidad de cruces incisas en sus paredes, se ha deducido que se trataba de un barrio periférico habitado por cristianos, o tal vez un ghetto cristiano, poblado en el periodo entre el declive de la Petra romanizada y el advenimiento del islam. El nombre de Nassara (Nazaret en árabe) da pistas sobre su procedencia.

Algunas de las tumbas están habitadas esporádicamente por familias de beduinos, y otras son usadas de establos para las cabras. Destaca, entre otras, una erosionada tumba de fachada de corte clásico, con cuatro sólidas pilastras adosadas que parecen no sostener nada. Y es que el entablamento consistiría seguramente en una superestructura no tallada, sino construida con hiladas de sillares, que ha desaparecido sin dejar rastro bajo los embates del tiempo.

Las cisternas donde los nabateos almacenaban el agua de las lluvias abren sus bocas en el suelo con más frecuencia por esta zona, y en los sitios más inesperados. Son enormes y las hay de muchas épocas, si bien todavía no han sido datadas con exactitud. La boca de cada cisterna es reducida, pero su interior, horadado en la roca maciza del suelo, se ensancha en extraplomo como si fuera el interior de un ánfora de dimensiones gigantes. Los agujeros no se ven en el pedregoso terreno hasta estar prácticamente encima, no están vallados ni señalizados, y si alguien se cayera dentro de uno de los aljibes que perforan estas remotas y desiertas laderas, le sería imposible salir sin ayuda.


* Tumba Turkamaniya: Más a occidente, a orillas del wadi Turkamaniya y a nivel del agua, dos nuevas tumbas rupestres esculpen sus fachadas en un paredón vertical de las crestas de Ma'aiserat.

La más destacable es la llamada Turkamaniya. Está muy deteriorada, pues le falta toda la mitad inferior, probablemente a causa de los destrozos provocados por las riadas, quedando toda la parte superior como colgada y en peligro de desplome.

La tumba es señalada porque es la única que conserva una inscripción en nabateo muy extensa y de claro trazado. Puede distinguirse grabada en el muro liso entre las dos pilastras centrales.

Proclama que esta tumba, con todas sus numerosas dependencias y utillaje, estaba consagrada a la divinidad Dushara o Dusares, "el Dios de nuestro Señor". Del texto se desprende que cada tumba era un complejo funerario compuesto de muchas dependencias adjuntas, como habitaciones, triclinio, depósito de agua, jardines, etc., además de la cámara sepulcral propiamente dicha. El interior consta de una cámara prismática de 10 x 7 m en planta que comunica con otra cámara más interna, en cuya pared del fondo se ha horadado un nicho mortuorio sencillo.


*El Monasterio: Las escaleras comienzan en una especie de cañón. Hay 788 escalones. Después de un viraje se llega al Monasterio, un imponente edificio de 45 m. de alto y 50 de ancho que fue utilizado de iglesia en época bizantina, como atestiguan las cruces talladas en los muros. Hay un sendero a la izquierda de éste por el que se puede subir a la cúpula.



*Templo de la hija del Faraón: Es otro templo nabateo de considerables dimensiones, que se ha mantenido vigorosamente erguido hasta la actualidad; está en proceso de restauración. Probablemente se trata de un gran lugar de culto, en honor del dios Dushara. Los muros tienen 23 metros de altura y es un documento excepcional constructivo porque se trata de la única edificación nabatea no excavada en la piedra.


*Monte Nebo: El lugar donde Moisés vio la Tierra Prometida

También conocido como Pisgah, a 12 Km. al noroeste de Madaba. A 840 m de altitud, no es la cima mas alta de la zona, pero si la última antes de la depresión del Mar Muerto. Aquí es donde, según la Biblia, Moisés vio la Tierra Prometida por primera vez y murió después de librar a los israelitas de la esclavitud en Egipto tras vagar por el desierto durante cuarenta años.

Los vestigios de la iglesia del siglo IV se mantienen en el lugar donde, según la tradición cristiana, descansan los restos de Moisés. Los musulmanes asocian estos hechos con otro sitio: Nebi Musa, en Cisjordania.

Mosaicos de la Iglesia
Moisés hizo brotar agua para saciar la sed de su pueblo; el lugar se llama Wadi Musa, o "río de Moisés". Es un manantial que nace en el cercano pueblo es conocido como la fuente de agua que, según las Escrituras, el patriarca Moisés hizo brotar milagrosamente en el desierto al golpear con su vara una peña (Éxodo, 17:1-7).

A lo lejos, en la cima de una alta montaña, el Gebel Harum, se divisa una construcción blanca que aseguran ser la tumba de Aarón, el hermano de Moisés. No cabe duda de que nos hallamos en escenarios bíblicos.


Mitos y leyendas:

En el siglo XIX se divulgó la noticia del redescubrimiento de la ciudad de Petra aunque sólo podía ser visitada por musulmanes. Eso suscitó la aparición de macabros rumores acerca de la permanencia en el interior de las casas de piedra de los restos de los últimos cruzados que estuvieron en la ciudad Además, algunos relatos hacían alusión al supuesto origen bíblico de Petra según el cual Moisés hizo manar agua de una piedra en ese lugar para abastecer al pueblo judío.

Este rumor que corría en el siglo XIX afirmaba que el agua estaba envenenada y sólo lo sabían los musulmanes ... Otras historias acerca de las atrocidades perpetradas contra los cristianos en la aislada ciudad de piedra por parte de criaturas en parte vivas y en parte muertas y de los grandes tesoros que debían de estar escondidos en pasadizos subterráneos laberínticos dieron pie a la fama de Petra como ciudad inquietante y a la vez fascinante.

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