Tratando de entender la Magia (2ª Parte)


El origen de este concepto presente en todas las culturas desde los tiempos más remotos y, por tanto, inherente a la psique humana, se remonta a los textos herméticos de la fase tardía del Imperio Romano en lo que se refiere a magia occidental. Estos textos que tienen por protagonista a Hermes, se presentan como diálogos entre divinidades, a la manera de los tantras orientales.

Hermes, la versión helenística del antiguo dios egipcio Thot (deidad que presidía la magia y la escritura), aparece en dichos textos con otros antiguos dioses egipcios como Isis. En este sentido, la literatura hermética recoge la tradición varias veces milenaria de la antigua religión egipcia a través del legado de la Gnosis pagana que floreció en Alejandría hacia el S. II a.C.

Los textos provenientes de los primeros siglos de nuestra era, recopilados en obras como el Corpus Hermeticum, constituyen la piedra angular de la cosmovisión mágica occidental, enriquecida con un sincretismo que también recogió el legado de la Cábala hebraica, la teúrgia egipcia y la filosofía dualista de Platón, sobre todo a través de los neoplatónicos, como Proclo, Aristarco de Atenas y Jamblico, que mostraron en sus escritos el respeto y la credibilidad que les merecía la teurgia egipcia y sus fórmulas mágicas.



A posteriori se integró a este sistema la alquimia, cumpliendo un papel fundamental como columna vertebral de la cultura hermética. A estas aportaciones habría que añadir también la Gnosis y el misticismo cristianos de los primeros siglos de nuestra era, así como las aportaciones que supusieron los grimorios mediavales, auténticos recetarios mágicos nacidos de un sincretismo entre la cultura pagana autóctona y el cristianismo herético que se produjo en el marco de la Cristiandad. Como podemos ver, la magia ha estado presente desde siempre en todos los puntos del planeta.


Funcionamiento del Cosmos ...

Para entenderlo basta recurrir a la Tabla Esmeralda: lo que es arriba es como lo que hay abajo (ley de analogías o correspondencias).

El hombre ocupa un lugar intermedio en la jerarquía que resulta de este modelo. Por encima de él también actúan seres y fuerzas sutiles que representan planos espirituales superiores con mayor poder y control sobre el espacio-tiempo.También hay inteligencias inferiores que corresponden a niveles de menor desarrollo.

Por otro lado, estos universos paralelos pueden interactuar entre sí. No sólo lo que ocurre en un plano incide en otros, así como un nivel por ejemplo el espiritual o mental preside a otro (el fenoménico), también es posible mediante ciertas "fórmulas", comunicarse con seres o fuerzas provenientes de otros planos, invocarlos y valerse de ellos para los propósitos del operador.

Los teúrgos egipcios, por ejemplo, tenían fórmulas denominadas "encantamientos bárbaros" para invocar a espíritus de otros niveles de realidad y conjurarlos.


La clave de la eficacia mágica es psicoespiritual y siempre reside en la imaginación y en la voluntad del mago. En este sentido, por ejemplo, el Rito de la Apertura de las puertas del Infierno, para la cual se emplea la Goetia o magia de lo tenebroso, puede entenderse como un desbloqueo y exploración consciente del inconsciente o de una realidad, todo depende del punto de vista como se mire, pero lo que es un hecho, es que no hay objeto sin sujeto ni sujeto sin objeto. O como bien decía Husserl en el prólogo a sus Lecciones Lógicas, nadie puede salirse del sujeto para juzgar objetivamente cuál es la relación existente entre la representación que la mente se hace del mundo y éste. Sea lo que fuere aquello que llamamos "Realidad" lo único que se nos da a conocer es su imagen psíquica.


Magia y Religión ...

Aunque parezca algo increíble ambas están íntimamente relacionadas. La magia persigue unos resultados a través de un acto que pretende manipular el curso de los acontecimientos, e incluso forzar a las deidades a plegarse a la voluntad del mago como efecto de una legalidad oculta a la cual también se hallan sometidos los dioses.

La religión, en cambio, supone un culto en el cual el ser humano busca agradar a la divinidad y de este modo volverla propicia a sus intereses. En este caso el operador no actúa, sino que espera la respuesta que le da su Dios, o dioses, a su plegaria o súplica.

Sin embargo toda religión tiene un componente mágico de enorme peso, por ejemplo en el judaísmo bíblico, Moisés y Salomón emplean medios mágicos para doblegar la voluntad del faraón y para construir el templo respectivamente.

En el cristianismo, la Eucaristía, sólo puede definirse como magia, en tanto afirma que, por efecto del ritual, se transforman la hostia y el agua en el cuerpo y sangre de Jesucristo.


Tipos de magia ...

Generalmente, la Magia suele dividirse en Blanca, Roja y Negra; ésta es la subdivisión que más frecuentemente hemos visto en los libros, y no podemos negar que tiene su razón de ser.

- La Magia Blanca, según esta división, es aquella Magia que podríamos clasificar como "limpia", aquella que utilizamos para unos fines que normalmente se hallan dentro del orden de las cosas: fines honestos, legales, beneficiosos. Dentro de esta clasificación de Magia Blanca cabe incluir las invocaciones para provocar la lluvia, toda la magia de la fertilidad, la magia curativa... También debe incluirse en ella toda la magia adivinatoria, la que sirve para probar la fidelidad de una mujer o la inocencia de un reo... Esta magia utiliza únicamente las fuerzas de la naturaleza, maleándolas y transformándolas. Es pues, decididamente, una magia "limpia".

- La Magia Roja, en cambio, es una magia más "egoísta". Busca, para su desarrollo, la alianza de otras fuerzas menos recomendables que las naturales de la Magia Blanca: los espíritus. Así pues, la Magia Roja es una magia más evolucionada, más "civilizada"que no empieza a aparecer hasta el medievo, cuando la religión crea en torno al hombre toda una demonología... una demonología que el hombre se apresurará a aprovechar. Los protagonistas de la Magia Roja son los espíritus, los genios, los gnomos, los silfos, los demonios... todo ello a través de una jerarquía de personajes y valores que se inicia con Adonai, el Ángel de la Luz, para los espíritus buenos, y con Lucifer, el Emperador de las Tinieblas, para los espíritus malos, a los cuales sigue toda una cohorte de espíritus y demonios de mayor o menor categoría, debidamente ordenados y clasificados según su importancia y cometido específico.

- La Magia Negra, finalmente, surge como una reacción a la primera gran represión de la Magia a manos, tanto de la iglesia católica, como de los gobiernos de los respectivos países donde se produjo. La Magia Negra es la más execrable de todas las magias, cuyo único protagonista es Satanás, el príncipe de todos los demonios, y cuyo principal objetivo es realizar un pacto con él para conseguir los más inconfesables objetivos.

Esta clasificación de la Magia en Blanca, Roja y Negra peca, sin embargo, por superficial, ya que no engloba en ella a todas las distintas finalidades de la magia, sino solamente los medios, y las Magias Roja y Negra no son en realidad subdivisiones de la Magia, sino más bien ramas de la misma surgidas en el momento en que la coyuntura histórica imperante las hizo necesarias.


Otra división de la Magia también muy difundida es la que nos la separa en dos partes: la Magia Analógica y la Contagiosa, según se actúe usando la ley de correspondencia (magia simbólica) o un contacto. Como ejemplos de ambas Magias citaremos: para la magia analógica, todos los hechizos para provocar la fertilidad o la lluvia; para la magia contagiosa, todos los filtros, pociones, hechizos sobre prendas, cabellos o uñas de una persona...

La Magia Analógica es llamada también imitativa u homeopática, ya que actúa a través de la repetición o imitación de ciertos actos, ritos y condiciones, del mismo modo como lo efectuaban los hombres primitivos cuando, para obtener éxito en la caza, se cubrían el cuerpo con pieles del animal que deseaban cazar para conseguir así su misma fuerza, agilidad o astucia.

Otra división de la Magia nos la clasifica desde otro punto de vista en Positiva y Negativa.

La Magia Positiva es aquella que, al actuar, hace un bien: por ejemplo, el curar a una persona transmitiendo su enfermedad a un animal o a una planta, o recogiéndola en un amuleto que después deberá ser arrojado. 

La Magia Negativa, por el contrario, es aquella que trae implícita una prohibición, cuyo incumplimiento es automáticamente castigado. En ella entran todos los tabús, cuya transgresión supone inmediatamente el castigo del infractor, sin más actuación que el poder automático del propio acto mágico.


Las Tres Ramas de la Magia ...

Éstas serían: Adivinatoria, Ceremonial y Teúrgica.

La Magia Adivinatoria es aquella por la cual preguntamos y obtenemos una respuesta: es la geomancia, la astrología, la cartomancia...

La Magia Ceremonial es la que engloba dentro de sí al acto mágico propiamente dicho: es aquella por la cual ordenamos y esperamos conseguir unos resultados. Es pues una magia perentoria, y constituye en realidad la base de toda la magia como tal fenómeno mágico: la hechicería, la alquimia...

La Magia Teúrgica, que podríamos definir también como "magia religiosa" (y aquí empleamos la palabra "religiosa" en un sentido distinto al habitual), es aquella última por la cual pedimos...

Preguntar, ordenar, pedir: he aquí las tres bases sobre las que se asienta toda la Magia. 


La cábala, la alquimia y la astrología...

Extraída de la antigua tradición judía, la cábala constituirá, a lo largo de los siglos XV y XVI, el principal Renacimiento dentro de la Magia, ya que apartará por completo al mago de las prácticas comunes de brujería y hechicería (el cabalista es un mago "puro", y por ello no podrá realizar jamás magia negra, ya que trabaja siempre en el temor de Dios), buscando, más que objetivos materiales, la espiritualidad. Basada esencialmente en la simbología de los números, y en su correspondencia con las letras del alfabeto hebreo, la cábala constituirá el fundamento de toda la Alta Magia contemporánea. Tendrá, durante todo el Renacimiento, sus brillantes partidarios y defensores: Dante la usará abundantemente en su "Divina Comedia", en donde las cifras cabalísticas 3, 6, 9 y 10 son usadas frecuentemente; Raimundo Lulio basará en ella toda su filosofía, Pico de la Mirándola será uno de sus principales defensores y divulgadores. Pero la máxima figura de este tiempo será Parecelso (cuyo verdadero nombre es Teofrasto Bompast von Hohenheim), el cual, además de ser un famoso médico, precursor de la medicina racional y descubridor del magnetismo animal y de la homeopatía, fue también uno de los mayores y más célebres alquimistas de su tiempo.


La Alquimia: nos adentramos, con ella, en la segunda Gran arte Mágica del Renacimiento, la más pública de las artes mágicas de aquel tiempo. Aunque alcance su máximo esplendor en los siglos XV y XVI, los primeros alquimistas se encuentran ya en el siglo XII, y su huella se prolongará hasta el siglo XVII, donde la llegada del racionalismo (y también los constantes fracasos de algunos alquimistas en su búsqueda de la piedra filosofal) la harán desmoronarse en sus cimientos. La finalidad última de la Alquimia, sin embargo, y en contra de lo que cree mucha gente no es el trastocar los metales en oro, sino buscar, por medio del complicado ritual del proceso alquimista, la autoperfección del ejecutante. 

Es por ello, por ser su finalidad última más espiritual que física, que la verdadera alquimia ha sido siempre protegida e incluso practicada por reyes e incluso papas, en un tiempo en que la Inquisición condenaba a la hoguera a brujos y hechiceros, mientras que los alquimistas eran considerados como sabios. Y, entre los alquimistas más célebres de aquel tiempo hay hasta religiosos, como Alberto el Grande, e incluso santos, como Tomás de Aquino.


La astrología, finalmente, es la única ciencia mágica cuya popularidad se ha mantenido invariable a lo largo de todos los tiempos, desde la más remota antigüedad hasta nuestros días... tal vez debido al hecho de ser la menos esotérica y la más pública de todas las artes mágicas. En el siglo XVI la astrología sufre un gran renacer en Italia, que se extenderá muy pronto por toda Europa.

Los astrólogos son considerados como profesionales, no se ocultan como otros magos, sino que por el contrario hacen públicas y evidentes sus predicciones, gozan del favor y de la protección de los grandes prohombres y de los reyes, y discuten encarnizadamente entre sí sus teorías, que son consideradas como teorías científicas, ya que la astrología, en el Renacimiento, constituye una ciencia paralela a la astronomía y al mismo nivel que la medicina o la física. Uno de los personajes más célebres en esta época será Nostradamus, aunque para muchos Nostradamus sea, más que un astrólogo, un vidente...


No hay comentarios:

Publicar un comentario