La magia de las piedras: Piedra de la Luna



Su nombre proviene del latin "petra luna", piedra de las Diosas lunares Diana, Isis y Selene.

Esta bella gema semipreciosa, llamada también adularia, suele encontrarse en Sri Lanka, India, Birmania, Italia, España, Suiza, Estados Unidos y Madagascar. Suele presentar una amplia gama de colores, pero todas cuentan con ese resplandor blancuzco o azulado que se denomina "adularescencia".

Tal vez ésta sea la única piedra capaz de captar los estados de ánimo de las personas y las energías que impregnan un ambiente determinado y manifestarlo cambiando ligeramente de matices. Si la energía que desprende la persona con la que está en contacto es positiva, la Piedra de la Luna siempre muestra unas tonalidades azules o violetas mucho más intensas, con más luminosidad y viveza. Si la energía que desprende la persona es negativa, la Piedra de la Luna pierde su brillo intenso y su luminosidad y se oscurece hasta adoptar unas tonalidades más grises o pardas. 

De esta manera detecta nuestra energía, nuestra luz interior, nuestra luminosidad como personas. Cuanto mayor es el resplandor azulado o violeta de la adularia, mayor es la energía positiva que desprende la persona con la que está en contacto. 



La piedra de Luna es un mineral que también se ha conocido y valorado por prácticamente todas las culturas, donde se ha conocido, fundamentalmente, como piedra espiritual y asociada a la buena suerte.

En las culturas más antiguas, la piedra de luna se relacionaba con la fertilidad. Se decía que los amuletos hechos con esta gema, colgados sobre frutales, ayudaba a producir abundantes cosechas.

 En algunos lugares, curiosamente, se la llama "piedra de la Diosa", porque dicen que protege contra la esterilidad y las dificultades del parto, haciendo que las mujeres disfruten de nacimientos felices. 

En la India, la piedra de luna está considerada como una piedra sagrada. Se pensaba que una vez cada 21 años, el Sol y la Luna mantenían un vínculo muy especial entre sí, y esto daba lugar a que el oleaje arrastrara estas piedras hacia la orilla del mar. Además, se la considera una piedra sagrada que otorga buena suerte, y es muy apreciada por los enamorados, quienes afirman que despierta la pasión y la ternura. Además, se la incluía en la decoración de las puertas de los templos, en las que había esculpidas escenas eróticas que representaban la unidad del "ser espiritual" en la dualidad física: el sueño masculino y la emoción femenina.

En el pasado se la conocía también como "piedra del viajero", y era utilizada como amuleto protector por todos aquellos que tenían que realizar un viaje inseguro y no exento de peligros. La piedra de luna fue muy popular entre los romanos, los cuales creían que estaba compuesta de rayos de luz de luna.



Esta piedra está relacionada con el segundo chakra. En este chakra se guarda la información de todos aquellos recuerdos de nuestro pasado que nos pueden haber herido emocionalmente, por ello, hay que prestarle atención, ya que cuando este chakra está en desequilibrio puede ser muy destructivo debido a emociones tales como ira, violencia, agresividad e incluso adicciones.

Por ello, a nivel mental-espiritual, la piedra de luna es un cristal balsámico por naturaleza. Por eso calma nuestros nervios, serena el espíritu, evita que nos dejemos arrastrar violentamente por cualquier suceso, y propicia que seamos capaces de adaptarnos relajadamente a la nueva situación. Así, las emociones se convierten en algo armonioso y no nos arrastran a esos estados de ánimo negativos como la tristeza, la depresión o la ira. 

La piedra de luna, también, puede ayudarnos a recordar nuestros sueños y a reestablecer la armonía de cualquier situación y emoción descontrolada. 

En personas reprimidas, que son incapaces de expresar lo que llevan dentro, abre un canal de comunicación para que todos estos contenidos salgan a la luz. Es, además, ideal si se combina con alguna piedra o algo de color azul como el lapislázuli, porque potenciará sus capacidades.

Su evolución es muy poderosa, y ayuda a quienes desean un crecimiento esencial y una interrelación plena entre cuerpo y alma. 

Para aquellas personas que realizan viajes astrales, este cristal es muy útil para no desconectarse definitivamente de su cuerpo. 


Propiedades curativas: 

Además de lo ya mencionado, la piedra de la luna es útil para combatir el asma, la dificultad de respirar, los dolores de cabeza de todo tipo, y los procesos febriles.

También es recomendable su uso en mujeres que padezcan desarreglos menstruales y problemas endocrinos.

Favorece el funcionamiento del sistema digestivo, favorece la asimilación de los nutrientes, elimina toxinas y la retención de líquidos.

Incluso alivia las impurezas y enfermedades degenerativas de la piel, el cabello, y los ojos.
También favorece al hígado y al páncreas.


Propiedades mágicas:

- A causa de sus asociaciones con la Luna, que provoca el Sueño, la piedra muchas veces se coloca debajo de la almohada para asegurar un sueño tranquilo.

También es apreciada por su capacidad de resolver problemas entre los amantes, en especial aquellos que han peleado amargamente. Coloca una piedra de la Luna sobre tu mano y cárgala con vibraciones de amor, dásela a tu pareja; lo mejor de todo, es que puedas compartir este ritual con él o con ella, intercambiando piedras, logrando así curar con vuestro amor la relación.

- Atrae la buena suerte y favorece en los juegos de azar.



Asociación astrológica:

Está asociada con el signo Cáncer, se la considera una piedra del amor. Posee las virtudes de proteger el amor e inspira pasiones tiernas.

Para cargarla, basta con limpiarla con agua sin sal, y ya seca, exponerla bajo la luz de la Luna llena.

2 comentarios

Dynara 5 de mayo de 2011, 14:56

Me encanta esta piedra, es una de mis favoritas...como siempre, una entrada muy completa

Un saludo y un abrazo

Anónimo

Cuantas propiedades !!!..voy a tener q apañarme unaaa....ya me dirás donde !!

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